
¿Enfermedad o renovación total? Es la pregunta cuando un virus nefasto me tumba en cama, se apodera de mi garganta, me la pone dolorosa, me impide respirar tranquilo y se come mis ganas de trabajar, ir al gimnasio, de dormir incluso. Siempre opto por la segunda opción, no es castigo, es advertencia y toca entonces el turno de equilibrar de nuevo los centros, así, con Flores de Bach, meditación y buena vibra, es el pretexto inminente de visitar a mi tía Cleotilde que tanto me ha enseñado de la vida, recuperar el sentido y defender mi derecho al delirio.
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