
Esto no es una historia de amor, el amor es solo parte de ella, este cuento es de la existencia, ese camino que nunca concluye hasta que se deja de existir. Digamos que son los pasos con los que uno se forma una vereda, pero que siempre es nueva y siempre da curvas inesperadas, llena de incongruencias y una bola de sandeces. Al final todos tienen cola que le pisen, pero como buenos seres humanos nos viene bien un poco de hipocresía, yo ya estoy hasta la madre de la farsa, no quiero pasar mis días ocultando esta cruz que tanto pesa, este soy, como tituló Xavier Velasco su novela, basándose en Sor Juana Inés de la Cruz: “Éste que ves” y punto. (Suspiro). Tan “Wannabe” como Dios manda.
I don't wanna talk
about the things we've gone through
though it's hurting me
now it's history
I've played all my cards
and that's what you've done too
nothing more to say
no more ace to play.
El “canijo” caos del amor de un “puberto” solitario, guiado por malos pasos al creerse el cuento de que es más de lo que aparenta, que no es lo que dice ser y por si fuera poco preguntándose todas las nocturnas: ¿Quén era? o ¿Quién es? o ¿Quién quieres ser?. Ese caos estaba apenas por dar inicio.
Ya tenía la fachada un poco más completa, vivía “bien”, me portaba “bien”, me iba “bien” en la escuela, no había duda era todo un niño “bien”, muy en el fondo deseando ser niña “bien” muy en el fondo (si como no). Me faltaba algo que los confusos días de la primaria no me permitieron tener, ahora en secundaria, si ya tenía mi escuelita de paga “lasallista”, si ya tenía los converse y las camisas de franelita, si ya escuchaba no sólo pop en español si no también en inglés, lo que necesitaba era mi grupo de amiguitos, pero tenían que ser niños “bien”, como uno.
De la nada apareció el mentado canijo que se sentaba atrás de mi, las horas eran cortas cuando estaba en clases con la sola idea de tenerlo cerca, reía, como reía, todos los días y a todas horas, me ponía de buenas, sus tenis “caprice” (doble suspiro) y cada una de sus ocurrencias, me enamoré pues, como escuincle “pendejo”sin reconocer nada, nadita, porque niño había nacido y niño me moriría, en ese entonces así Dios me lo mandaba, en la misa, en la clase de Formación de Valores, y pobre de mi si desviaba el camino, pase directo al infierno, pero del infierno nada más que mi vida en ese tiempo, eso si que era un calvario, sintiendo algo tan chingón sin poder contarlo a nadie, ¿qué hacer entonces? ¿cómo apagar esos sentimientos que me dictaban los demonios más infernales de todos los infiernos?. Pues como solo un “wannabe” más entrenado sabe hacerlo: aparentando.
El mentado canijo ese, me presentó algunos viejos amigos, y uno que va descubriendo en que se basa el arte de las relaciones interpersonales, le saca provecho como se debe, arribando, así despacito, yo era hijo de empleado bancario, yo tenia beneficios que los mortales no tienen, así que de la nada sabia lo que había que hacer. Cuando uno desea tanto algo que no puede tener, al menos en mi caso, me entra lo OGT y con ganas. Me vuelvo arpía y destruyo, ahora imaginemos como era en ese entonces, cuando ese odio se sumaba a la aberración que se sentía hacía mi naturaleza “joteril”, pues el resultado era un doblemente OGT, porque no solo proyectaba el rechazo a la otra persona, si no el que tenía hacía mi mismo.
El mentado canijo ese no me pelaría nunca, y yo que me imaginaba si en lugar de escribirle cartas a su “Marianita” me las escribiera a mi ( “pinche maricón” no mames) ¿qué pasaría?. Pero como el cuento era que ni yo aceptaba eso que sentía y a la vez lo rechazaba, y ese wey aparentaba ser “buga” hasta las manitas, la respuesta era más simple, me convertiría en su rival no solo con la tal Marianita, si no con sus amigos, en la escuela, los grupitos, la popularidad, las marcas, la música. Así es señores, el “wannabe” mas OGT, dentro del mundo de los OGT’s había despertado, y tan “cabrón” como para hacer trizas a la persona con la que más había simpatizado en la triste historia de su vida.
Cuando uno es un “wannabe” odia todo aquello que le recuerda su pasado austero, y cada persona que le trae el vago murmullo que pueda desenmascarar su realidad, debe ser quitada del camino. Así empecé con el mentado canijo ese, muy despacito, primero con indirectas, luego haciendo evidentes sus propias decadencias. Y pues ayudó mucho que el tipo fuera también un poco una fichita de falsas poses, porque uno que es de su misma condición, identifica sus debilidades y de ahí se cuelga, succiona y mata. Me salió bien el teatrito, lo había aniquilado de mi existencia, nunca de mi corazón, pero con el dolor del alma, me aleje del llanto e inició mi nueva vida.
No necesito más edad
como dice mi papá
para poderme enamorar
no hay tiempo limite
Me puse los Jeans en la adolescencia y no sólo los “Levi´s”, si no también el grupo seudo-musical conformado por cuatro pubertas, niñas "bien". Era la proyección mas “cabrona” de mis sueños más macabros de la infancia, imaginar que un día le digo a mi mejor amigo: “¿Te gusta bailar?, ¿Te gusta cantar? Ya se , porque no formamos...” Y el me contesta: un grupo. Y así, nuestros padres consentidores nos dieran micrófono y trapos a la moda y nos pusiéramos a cantar y a bailotear. Y fuéramos reconocidos en el centro comercial, y provocáramos la envidia de todos y todas, sobre todo la del mentado canijo aquél. Pues cómo no querían que me volviera fan si esas escuinclas vivían el sueño nefasto que nunca pude concretar, por más que practicaba en mi casa las coreografías de la Onda Vaselina o me aprendía de memoria los discos de la Gaby Rivero y su Club. Tanta práctica en mi cuarto en lugar de ir al fútbol americano, para que no pasara nada y de pronto cuatro chamacas se juntan y sin saber de música, ni de la vida, deciden que tienen bonita voz y ya, les graban su disco. Pues mis respetos “perras”, a ellas si se les había cumplido su fantasía y yo tenía que adorarlas, ser su fan.
Mira cómo es el mundo de ocurrente, mira como las casualidades nos van llevando de la mano a comprenderlo todo, yo solo quería un aliado para grabar videitos coreografeados con la música de esas “perras” y visitar los centros más comerciales, un aliado para “joder” al mentado canijo aquél y nos fuéramos al club deportivo exclusivo para empleados bancarios, yo solo quería alguien que me enseñara a comportarme como un niño que toda su vida fue “niño bien”, y de pronto la vida, Dios, la casualidad, lo que sea, me enseñó que posiblemente todo eso era una mierda y que el amor si existe, que en nuestra realidad se le puede llamar: “a-mis-tad”
Yo creo que las relaciones que duran, más que pareja, más que marido y mujer, más que medias naranjas que se complementan, deben ser amigos, con todo lo que implica. Confianza, compromiso, (buscaba una palabra que expresará por si sola lo contrarío a la envidia, pero curiosamente no la encontré así que usaré:) No envidia, pero sobre todo: “libertad”. Pero eso es otra historia y será contada en otra ocasión.
El caso es que encontrar un amigo de verdad, es como hallar una aguja en un pajar, es una fortuna que ni ganarse la lotería te da, ya había encontrado al mejor, porque reflejaba lo mejor que había en mi, muy en el fondo, lo supo identificar y sacar a flote: sencillez, simpleza, talento, humanidad, sensibilidad, educación y modestia porque la lista es larga y no quiero sonar presumido. El caso es el siguiente, en un barco que va sin dirección a un caos total, donde se corre el riesgo de que el final feliz nunca se presente, siempre es bueno saber que se cuenta con un ancla que te agarre a puerto seguro te de aliento, provisiones y te mande de nuevo al mar y esa persona apareció bajo el sonido del “underpop” prefabricado, se convirtió en un hermano y está, y se quedará por siempre jamás.
Lo divertido del asunto es que también se sabía el juego del “wannabe” y no pudo ser mejor, en ese entonces lo hacíamos de manera inconsciente y nos acomplejábamos de más, con la práctica llegó la congruencia y pasó la prepa, la universidad, muchos amores y no hay que olvidar que en el camino hubo mucha inconsistencia, pero mira como es el mundo de ocurrente que aquél sujeto que se convirtió en un amigo de verdad me ayudó a combatir viejos fantasmas, (suspiro) que los enamoramientos pasajeros por Erika, Itzé, Nancy o Miriam, no pudieron callar: ¿Quén soy?, me seguí atormentando por las noches y un día sin más en la terraza de un centro comercial (“as usual”) gracias al mejor espejo que la vida me ha dado, mi amigo de verdad, empecé a encontrar respuestas. (Continuará...)
Obra: Haring
A mi hermanito, por valiente, porque siempre vas a un kilómetro de distancia más adelante que yo, aunque a veces no quieras darte cuenta.
I don't wanna talk
about the things we've gone through
though it's hurting me
now it's history
I've played all my cards
and that's what you've done too
nothing more to say
no more ace to play.
El “canijo” caos del amor de un “puberto” solitario, guiado por malos pasos al creerse el cuento de que es más de lo que aparenta, que no es lo que dice ser y por si fuera poco preguntándose todas las nocturnas: ¿Quén era? o ¿Quién es? o ¿Quién quieres ser?. Ese caos estaba apenas por dar inicio.
Ya tenía la fachada un poco más completa, vivía “bien”, me portaba “bien”, me iba “bien” en la escuela, no había duda era todo un niño “bien”, muy en el fondo deseando ser niña “bien” muy en el fondo (si como no). Me faltaba algo que los confusos días de la primaria no me permitieron tener, ahora en secundaria, si ya tenía mi escuelita de paga “lasallista”, si ya tenía los converse y las camisas de franelita, si ya escuchaba no sólo pop en español si no también en inglés, lo que necesitaba era mi grupo de amiguitos, pero tenían que ser niños “bien”, como uno.
De la nada apareció el mentado canijo que se sentaba atrás de mi, las horas eran cortas cuando estaba en clases con la sola idea de tenerlo cerca, reía, como reía, todos los días y a todas horas, me ponía de buenas, sus tenis “caprice” (doble suspiro) y cada una de sus ocurrencias, me enamoré pues, como escuincle “pendejo”sin reconocer nada, nadita, porque niño había nacido y niño me moriría, en ese entonces así Dios me lo mandaba, en la misa, en la clase de Formación de Valores, y pobre de mi si desviaba el camino, pase directo al infierno, pero del infierno nada más que mi vida en ese tiempo, eso si que era un calvario, sintiendo algo tan chingón sin poder contarlo a nadie, ¿qué hacer entonces? ¿cómo apagar esos sentimientos que me dictaban los demonios más infernales de todos los infiernos?. Pues como solo un “wannabe” más entrenado sabe hacerlo: aparentando.
El mentado canijo ese, me presentó algunos viejos amigos, y uno que va descubriendo en que se basa el arte de las relaciones interpersonales, le saca provecho como se debe, arribando, así despacito, yo era hijo de empleado bancario, yo tenia beneficios que los mortales no tienen, así que de la nada sabia lo que había que hacer. Cuando uno desea tanto algo que no puede tener, al menos en mi caso, me entra lo OGT y con ganas. Me vuelvo arpía y destruyo, ahora imaginemos como era en ese entonces, cuando ese odio se sumaba a la aberración que se sentía hacía mi naturaleza “joteril”, pues el resultado era un doblemente OGT, porque no solo proyectaba el rechazo a la otra persona, si no el que tenía hacía mi mismo.
El mentado canijo ese no me pelaría nunca, y yo que me imaginaba si en lugar de escribirle cartas a su “Marianita” me las escribiera a mi ( “pinche maricón” no mames) ¿qué pasaría?. Pero como el cuento era que ni yo aceptaba eso que sentía y a la vez lo rechazaba, y ese wey aparentaba ser “buga” hasta las manitas, la respuesta era más simple, me convertiría en su rival no solo con la tal Marianita, si no con sus amigos, en la escuela, los grupitos, la popularidad, las marcas, la música. Así es señores, el “wannabe” mas OGT, dentro del mundo de los OGT’s había despertado, y tan “cabrón” como para hacer trizas a la persona con la que más había simpatizado en la triste historia de su vida.
Cuando uno es un “wannabe” odia todo aquello que le recuerda su pasado austero, y cada persona que le trae el vago murmullo que pueda desenmascarar su realidad, debe ser quitada del camino. Así empecé con el mentado canijo ese, muy despacito, primero con indirectas, luego haciendo evidentes sus propias decadencias. Y pues ayudó mucho que el tipo fuera también un poco una fichita de falsas poses, porque uno que es de su misma condición, identifica sus debilidades y de ahí se cuelga, succiona y mata. Me salió bien el teatrito, lo había aniquilado de mi existencia, nunca de mi corazón, pero con el dolor del alma, me aleje del llanto e inició mi nueva vida.
No necesito más edad
como dice mi papá
para poderme enamorar
no hay tiempo limite
Me puse los Jeans en la adolescencia y no sólo los “Levi´s”, si no también el grupo seudo-musical conformado por cuatro pubertas, niñas "bien". Era la proyección mas “cabrona” de mis sueños más macabros de la infancia, imaginar que un día le digo a mi mejor amigo: “¿Te gusta bailar?, ¿Te gusta cantar? Ya se , porque no formamos...” Y el me contesta: un grupo. Y así, nuestros padres consentidores nos dieran micrófono y trapos a la moda y nos pusiéramos a cantar y a bailotear. Y fuéramos reconocidos en el centro comercial, y provocáramos la envidia de todos y todas, sobre todo la del mentado canijo aquél. Pues cómo no querían que me volviera fan si esas escuinclas vivían el sueño nefasto que nunca pude concretar, por más que practicaba en mi casa las coreografías de la Onda Vaselina o me aprendía de memoria los discos de la Gaby Rivero y su Club. Tanta práctica en mi cuarto en lugar de ir al fútbol americano, para que no pasara nada y de pronto cuatro chamacas se juntan y sin saber de música, ni de la vida, deciden que tienen bonita voz y ya, les graban su disco. Pues mis respetos “perras”, a ellas si se les había cumplido su fantasía y yo tenía que adorarlas, ser su fan.
Mira cómo es el mundo de ocurrente, mira como las casualidades nos van llevando de la mano a comprenderlo todo, yo solo quería un aliado para grabar videitos coreografeados con la música de esas “perras” y visitar los centros más comerciales, un aliado para “joder” al mentado canijo aquél y nos fuéramos al club deportivo exclusivo para empleados bancarios, yo solo quería alguien que me enseñara a comportarme como un niño que toda su vida fue “niño bien”, y de pronto la vida, Dios, la casualidad, lo que sea, me enseñó que posiblemente todo eso era una mierda y que el amor si existe, que en nuestra realidad se le puede llamar: “a-mis-tad”
Yo creo que las relaciones que duran, más que pareja, más que marido y mujer, más que medias naranjas que se complementan, deben ser amigos, con todo lo que implica. Confianza, compromiso, (buscaba una palabra que expresará por si sola lo contrarío a la envidia, pero curiosamente no la encontré así que usaré:) No envidia, pero sobre todo: “libertad”. Pero eso es otra historia y será contada en otra ocasión.
El caso es que encontrar un amigo de verdad, es como hallar una aguja en un pajar, es una fortuna que ni ganarse la lotería te da, ya había encontrado al mejor, porque reflejaba lo mejor que había en mi, muy en el fondo, lo supo identificar y sacar a flote: sencillez, simpleza, talento, humanidad, sensibilidad, educación y modestia porque la lista es larga y no quiero sonar presumido. El caso es el siguiente, en un barco que va sin dirección a un caos total, donde se corre el riesgo de que el final feliz nunca se presente, siempre es bueno saber que se cuenta con un ancla que te agarre a puerto seguro te de aliento, provisiones y te mande de nuevo al mar y esa persona apareció bajo el sonido del “underpop” prefabricado, se convirtió en un hermano y está, y se quedará por siempre jamás.
Lo divertido del asunto es que también se sabía el juego del “wannabe” y no pudo ser mejor, en ese entonces lo hacíamos de manera inconsciente y nos acomplejábamos de más, con la práctica llegó la congruencia y pasó la prepa, la universidad, muchos amores y no hay que olvidar que en el camino hubo mucha inconsistencia, pero mira como es el mundo de ocurrente que aquél sujeto que se convirtió en un amigo de verdad me ayudó a combatir viejos fantasmas, (suspiro) que los enamoramientos pasajeros por Erika, Itzé, Nancy o Miriam, no pudieron callar: ¿Quén soy?, me seguí atormentando por las noches y un día sin más en la terraza de un centro comercial (“as usual”) gracias al mejor espejo que la vida me ha dado, mi amigo de verdad, empecé a encontrar respuestas. (Continuará...)
Obra: Haring
A mi hermanito, por valiente, porque siempre vas a un kilómetro de distancia más adelante que yo, aunque a veces no quieras darte cuenta.
1 comentario:
...
Así me dejas cabrón! ...
... y de nuevo... (sin palabras)
Quién diría de tu amor enfermizo por el "canijo" jajajajajajajaja, cómo he reído, y eso que faltó remembrar el "cuaderno de la amistad", las sesiones de "jóvenes brujas", "tiempo r.d.v.e.c, que ahora que lo pienso es como un q.e.p.d!!!!!!, la conocida de las "jeans", nuestra sesión de fotitos de maquinita, la ida a los eventos pulsar, las costillas salidas de tu "canijo" y su olor a patas! jajajajajajajajajaja. Para dar paso a tantas y tantas cosas más, no mames estás cabrón, sabes que me fascina lo que escribes y cómo lo escribes, me fascina lo que hemos construido los dos, por separado, en conjunto, y cómo nuestros mundos son cada vez más como los imaginábamos, dejemos a un lado el miedo, dejemos de vivir a medias, porque lo que nos espera está muy cabrón, y lejos de que el mundo se vaya a acabar, que exista una conspiración, que el aire que respiramos sea cada vez más tóxico, estoy seguro que el amor que nos hemos maquinado estará ahí para vernos crecer y ser una mejor versión de nosotros mismos.
Te amo cabrón! Gracias por ser tú! Y gracias por estar aquí y ahora! porque esta vez! no me quedaré sentada atada en un balcón!!!!
Publicar un comentario