
Hombres que quieren ser mujeres, músicos que no estudiaron arte y pretenden formar escuela, identidades homogéneas unidas gracias al anzuelo de una supuesta originalidad. Vástagos del placer instantáneo y de la neuronas calcinadas por la hierba, la coca, las tachas y los ácidos. Oportunidad punzo cortante de cambio, evolución, o mera utopía. (suspiro). ¿Quiero lanzarme por la ventana o vivir una vida a medias nublada por el efecto de las sustancias tóxicas en el sistema.?
Todas las mañanas me despertaba la voz ronca de Ana Gabriel, a veces Yuri, Roberto Carlos, Maricela, y Amanda Miguel; Pimpinela, Mocedades, Juan Gabriel. Era la indicación para abrir los ojos con dificultad, resultado de la “chinguiña” acumulada, que como me “chingaba” algunos días cuando de tanta había que removerlas con té de manzanilla. Los “gallos” relamidos con gomina barata, el suéter, el zapato boleado y la bendición de mi madre, listo estaba para partir.
Todas las mañanas me despertaba la voz ronca de Ana Gabriel, a veces Yuri, Roberto Carlos, Maricela, y Amanda Miguel; Pimpinela, Mocedades, Juan Gabriel. Era la indicación para abrir los ojos con dificultad, resultado de la “chinguiña” acumulada, que como me “chingaba” algunos días cuando de tanta había que removerlas con té de manzanilla. Los “gallos” relamidos con gomina barata, el suéter, el zapato boleado y la bendición de mi madre, listo estaba para partir.
Camino a la escuela en voz baja, mi voz baja:
Por eso vete
olvida mi nombre
mi cara, mi casa
y pega la vuelta
jamás te pude comprender
vete olvida mis ojos
mis manos, mis labios
que no te desean
estas mintiendo ya lo se
vete olvida que existo
que me conociste
y no te sorprendas
olvídate todo que tu
para eso tienes experiencia
A veces:
Hoy que no quieres saber más de mí
hoy que me toca perder
voy a engañarme a mi misma
y gritar al espejo que ya te olvide
Y así, casi siempre, así y por el estilo, balada dramática ochentera que repetía cual rezos camino a la escuela, afirmaciones que fui capturando en mi inconsciente y permití convertir en creencias. Me convencí de que algún día yo cantaría a todo pulmón esas canciones, al amante que se fue, al hombre que me traicionó, porque he de reconocer que desde entonces ya sabía que estaba afuera, desterrado, abandonado, sólo, no convencional.
No se me notaba, tuve la buena puntada de no ser obvio en exceso, pero si me tragué el cuento del “querer ser”, estudiaba en una escuela particular, niños con harto dinero donde me sentía fuera de lugar, para empezar por vivir en un cuarto de azotea mientras mis amiguitos tenían casas de dos pisos y hasta con alberca. Se que a mi padre le arruiné la vida cuando llegué a este mundo, pero el hombre responsable me procuró lo mejor, empezando por mi educación. Así que ahí estaba yo, en una escuela que me quedaba grande que me pedía “querer ser”. La abuela que me motivaba con su frase: “estudia hijo, para que tu si seas alguien”. Y a la fecha no sabe como me paso a “amolar.”
“Jotito”, pobretón con privilegios que no merecía, era inevitable que la vergüenza y la culpa se apoderaran de mi. La “pinche” culpa y desde entonces ya era un “wannabe.” Sensible, “maricón” y fan de la Yuri y la Jurado. A la fecha entiendo poco, pero no por eso me siento menos, al llegar a secundaría sustituí el pop de antaño por el noventero, que sacó de los infiernos mas extravagantes la figura de la “boy band”, las chicas plástico, las niñas bien y los premios ERES, la revista. Yo como todo un “wannabe” veía en la ERES un decreto de identidad, porque así estaba diseñada, para descubrir en sus página interiores la respuesta a su entonces popular eslogan ¿Y tú quien ERES?. “Puta madre”, yo no tenía ni las mínima idea así que me las compraba cada quincena y puntual para ver si así descubría quien “chingaos” ERA yo.
A los 16, me paré en seco y me planteé la pregunta de nuevo: ¿quién soy?. Y así con una pluma “gelly roll” plateada y diamantitos, la escribí en la primera página de un cuaderno de hojas blancas que yo mismo había hecho en el taller de encuadernación. (suspiro) ¿quién soy? o ¿quién quiero ser?, desde entonces era muy confuso entender la diferencia.
La educación de primer (según) nivel, viene con beneficios grandes, pero hay un precio alto que un inadaptado tiene que pagar sin darse cuenta. Uno es un “snob” en el sentido más estricto de la palabra, uno no pertenece, así que hay un doble esfuerzo en el proceso, estudiar para los exámenes y evitar que lo “wannabe” se te salga por los poros y los demás lo noten. Así que ahí estaba yo, religiosamente en la “tardeadas” de Medusas, luego de “Sagatos” y Villa Romana. Viviendo la farsa para entender a donde me dirirgía, o con la curiosidad innata de saber a dónde llegaría. A la par, todos los días la confusión era inmediata, en escuela de varones, fingiendo ser un “buga” más por la vida, tuve ganas de suicidarme como todo adolescente que se siente solo, no lo hice, nunca lo intenté, aún me faltaba ese exorcismo que llegaría después cuando descubrí las drogas, el alcohol y la locura universitaria.
para eso tienes experiencia
A veces:
Hoy que no quieres saber más de mí
hoy que me toca perder
voy a engañarme a mi misma
y gritar al espejo que ya te olvide
Y así, casi siempre, así y por el estilo, balada dramática ochentera que repetía cual rezos camino a la escuela, afirmaciones que fui capturando en mi inconsciente y permití convertir en creencias. Me convencí de que algún día yo cantaría a todo pulmón esas canciones, al amante que se fue, al hombre que me traicionó, porque he de reconocer que desde entonces ya sabía que estaba afuera, desterrado, abandonado, sólo, no convencional.
No se me notaba, tuve la buena puntada de no ser obvio en exceso, pero si me tragué el cuento del “querer ser”, estudiaba en una escuela particular, niños con harto dinero donde me sentía fuera de lugar, para empezar por vivir en un cuarto de azotea mientras mis amiguitos tenían casas de dos pisos y hasta con alberca. Se que a mi padre le arruiné la vida cuando llegué a este mundo, pero el hombre responsable me procuró lo mejor, empezando por mi educación. Así que ahí estaba yo, en una escuela que me quedaba grande que me pedía “querer ser”. La abuela que me motivaba con su frase: “estudia hijo, para que tu si seas alguien”. Y a la fecha no sabe como me paso a “amolar.”
“Jotito”, pobretón con privilegios que no merecía, era inevitable que la vergüenza y la culpa se apoderaran de mi. La “pinche” culpa y desde entonces ya era un “wannabe.” Sensible, “maricón” y fan de la Yuri y la Jurado. A la fecha entiendo poco, pero no por eso me siento menos, al llegar a secundaría sustituí el pop de antaño por el noventero, que sacó de los infiernos mas extravagantes la figura de la “boy band”, las chicas plástico, las niñas bien y los premios ERES, la revista. Yo como todo un “wannabe” veía en la ERES un decreto de identidad, porque así estaba diseñada, para descubrir en sus página interiores la respuesta a su entonces popular eslogan ¿Y tú quien ERES?. “Puta madre”, yo no tenía ni las mínima idea así que me las compraba cada quincena y puntual para ver si así descubría quien “chingaos” ERA yo.
A los 16, me paré en seco y me planteé la pregunta de nuevo: ¿quién soy?. Y así con una pluma “gelly roll” plateada y diamantitos, la escribí en la primera página de un cuaderno de hojas blancas que yo mismo había hecho en el taller de encuadernación. (suspiro) ¿quién soy? o ¿quién quiero ser?, desde entonces era muy confuso entender la diferencia.
La educación de primer (según) nivel, viene con beneficios grandes, pero hay un precio alto que un inadaptado tiene que pagar sin darse cuenta. Uno es un “snob” en el sentido más estricto de la palabra, uno no pertenece, así que hay un doble esfuerzo en el proceso, estudiar para los exámenes y evitar que lo “wannabe” se te salga por los poros y los demás lo noten. Así que ahí estaba yo, religiosamente en la “tardeadas” de Medusas, luego de “Sagatos” y Villa Romana. Viviendo la farsa para entender a donde me dirirgía, o con la curiosidad innata de saber a dónde llegaría. A la par, todos los días la confusión era inmediata, en escuela de varones, fingiendo ser un “buga” más por la vida, tuve ganas de suicidarme como todo adolescente que se siente solo, no lo hice, nunca lo intenté, aún me faltaba ese exorcismo que llegaría después cuando descubrí las drogas, el alcohol y la locura universitaria.
“Wannabe” cantaban las “Spice Girls” poco antes de arribar a la prepa, y así llamábamos despectivamente a todos aquellos pelados que decían ser niños de “varo” y pensaban en la secundaría que “Mix Up” era un antro (juro que existían). Yo en ese entonces fingía demencia, me hacia “wey” vaya y también mamoneaba a gusto afuera de las discos, denigrándome en una cadena y tomando cerveza aunque ahí se me fuera el gasto de mi semana entera. Para ocultar mi “mariconés” me robaba las “Hustler” y las “Private” de mi primo de 25 años y me volvía popular cuando se las mostraba a mis compañeros calenturientos en el laboratorio de química o después de la hora de salida, obviamente a cambio de una módica cantidad que utilizaba para sobrevivir sin pedir un varo extra en casa.
Pero al llegar a mi hogar la verdadera diversión empezaba, dejabas las revistas en el lugar oculto, ponía el último de las “Jeans” y practicaba mis pasitos, o coreaba a mi amada Yuri escondido en mi cuarto. (suspiro) Qué felicidad entonces, pero que “pendejo”, a los 16 tenía que preguntarme de nuevo: ¿Quién soy?. Algo así de “pendejo” escribí en una libreta nueva que convertí en mi diario (para empezar era “jotito”, “anormal”, en ese entonces no lo digería tan bien, pero por algo y para algo tenía un diario, por algo tenía que empezar). (Continuará...)
Obra: Munch
2 comentarios:
yaaaa! quiero la segunda parteeeee, y la tercera y la cuarta y esa donde uno ya no se mueve por las mismas intenciones y que las preguntas del yo se responden con hechos a veces un tanato coartadas por nuestra "nueva forma posmoderna de ver la vida", jajajajajajajajajaja, así las cosas y las cosas así...
pasa a mi blog, la bici vintage se cocina...
Que onda Paco!!!! milagrazo saber de ti caray!!! Está bueno eso del wannabe world jaja
Mmmm confusiones siempre existirán en uno mismo está el querer que se queden como eso o aclararlas. Me da gusto que hayas optado por la segunda opción (aunque no se hasta donde haya quedado aclarado todo jaja).
Pues gracias por el comment, espero te encuentres bien, ya no somos vecinitos je, me mudé hace poco.
Un abrazo y estamos por aquí.
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