12.1.09

25.02 WHY DO I LOVE THE HORSES?


La contradicción en las historias es una constante que se digiere sin darnos cuenta, aún recuerdo el desenlace somnífero que fue la película de Sex and the City, con un diálogo que invitaba a no “etiquetarnos”, lo que resultaba nada congruente para una serie que debió su éxito a la creación de motes y sobre nombres para los amantes y los diferentes tipos de “acostones”. En mi historia la contradicción cada día luce más clara, lo cierto es que me he guiado por diversas señales que sigo por intuición o inercia pero que me han llevado a donde estoy: Realizador en el Hipódromo de las Américas, dice mucho. Extraño porque la pasión como la contradicción tampoco me luce tan clara a veces, pero la constancia y la responsabilidad se aferran a no dejar morir una oportunidad que apareció de repente en mi vida y que ha sido la forma de ganarme dignamente el alimento en los últimos cuatro años, arriba el quinto dentro de esta empresa y sin duda el más importante, por lo tanto regresar al trabajo es un impulso para hacerme de nuevo una pregunta: ¿Por qué amo a los caballos?, sin llegar a un caso patológico como en “Equus”, los caballos han estado presentes en mi existencia, son mi animal favorito, de pequeño los dibujaba constantemente y me he escrito un cuento inconcluso llamado: “Da’ Horses.” Al final mi primer trabajo como comunicólogo resultó al servicio de tan místico animal, a su fuerza, su libertad, su pasión, fidelidad y entrega; es por eso de gran importancia encontrar el significado de la estancia en mi vida de un ser que el Corán describe de una manera tan hermosa. El paralelismo con mi actual relación no pudo ser más evidente, aquí la contradicción es que me encuentro frente a un excelente ser humano que de tan libre me ha hecho saturarme el seso con estupideces que no vale la pena ya ni mencionar, visitarlo, ver aquella bizarra adaptación del Cascanueces a su lado, encontrarme directo y sin red de salva con su mundo, su cuarto, sus libros, su música, verlo brincar de emoción y ansioso por mostrarme su cosmovisión de las cosas, me hacen entender que sí se me había aparecido antes en sueños, que el cariño y respeto que guardo a mi relación con él es honesta, que lo único que hago es crecer a su lado, sentimentalmente y no sólo hablo de esas “pendejadas” de parejita muy importantes (contradicción), hablo de su interacción con el arte y la forma en que me lo inculca, dosificándolo y haciéndome más humano, retando incluso mis fallas y mi paciencia. La vibra de esta noche de jueves es distinta, recordando su cabello agitado al compas del Canon, de la Sinfonía y la Fuga, suspiro y dejo de hacer preguntas respecto a mi trabajo y a mi relación, las respuestas llegarán solas, o talvez ya las tenga y no me he dado cuenta de su trasendencia, lo importante pues es que estoy, que estamos, coincidimos, casualidad que se ha vuelto causa y es un hecho que ahora las contradicciones, gracias a estas pasiones, vuelven a tener un solo sentido y con un poco de ayuda de los amigos que veré el fin de semana, se convertirán vertiginosamente y finalmente en congruencia.

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