
No es Mariano Osorio, aunque para el ignorante pareciera, no es Toño Esquinca ni una muchedumbre la corea, con ella ninguna comparación aplica porque Martha Debayle no es motivadora personal, ni se cree profeta, Martha canta desafinado y no recita poemas, lee mails en cadena y condena desde la ignorancia de la que presume y con la que avanza, Martha es locutora por experiencia, estrella del facebook, empresaria por convicción y divorciada, melómana desde puberta y maravillosamente imperfecta, ¡Salve a la reina! El “wannabismo” tiene una digna representante en ella.
En una vieja edición que la revista Chilango publicó, se sugería: “todos quieren con (o ser) Martha Debayle”, el artículo de las hojas interiores, por demás entretenido, cuenta la historia y vida de quién al final sigue siendo la consentida de la W en México. En tiempos viejos compartió micrófonos con Charo Fernández, una tal Fernanda Familiar y trabajo bajo la dirección de un tipo llamado Alejandro Gonzáles Iñárritu. La envidia puede llevarnos a declarar que hablamos de sobre valorados talentos, pero en el caso del último ya quisiera yo haberle dado sus indicaciones a la “figurona” que es Cate Blanchett, o que quien llegara a estar casado con la señorona Madonna me protagonizara mi película. (Para quién quiera más detalles de la vida de Martha diríjase a las oficinas de Chilango y pregunte por sus números anteriores).
De esa escuela surgió Martha Debayle, “Debrayes”, para quien intenta burlarse de ella, con quien las palancas hicieron su labor, de poco a poquito se nos fue metiendo en los noticiarios, en los programas de revista matutinos, en la entrega de los oscares o traduciendo los grammys, se nos lió en la red y no dejamos de escucharla en radio, sola o acompañada su voz marcó a una generación. Oriunda de Nicaragua, infancia en New York y el resto en la ciudad mas “defectuosa”, Martha tuvo la boda de sus sueños, dos hijas, la familia perfecta, pero al final entendió de que se trataba el juego. Ningún divorcio me imagino es sencillo, ningún cambio es cómodo y pocos dan el salto demostrando carácter y verdadera ambición, ambición de la honesta. La sociedad actual nos condena a dejar el amor propio a un lado y satisfacer al resto, al marido, a la familia, siempre dar la mejor cara a los demás, somos hipócritas, falsos hasta con nosotros mismos y el éxito de Martha Debayle, viéndolo desde mi realidad, radicó al final en tomar control de su historia, de decir: “al carajo con el que dirán, agarro mis chivas”, y así, con dos hijas, futuro incierto, me imagino muchas dudas, volver a comenzar.
Martha Debayle ha explotado el “wannabismo” en su versión más clásica, ha encontrado una mina de oro en los sueños de cualquier “clasemediero” al hacerse una imagen de mujer perfecta, impecable en su vestir, comprometida con ella misma y sus hijas, una imagen de profesionista exitosa, sin necesariamente tener un título colgado en casa, Martha se vende y nos vende esa imagen a la que aspiramos todos los que queremos “ser alguien”, coño, ¿qué más se puede pedir? Programa de radio, empresa exitosa, revista y un mercado al que le ha sacado provecho y con ganas, belleza, seguridad, chofer, fama modesta, pero fama al fin y al cabo, y poder, la señora tiene poder, no me queda la menor duda, todo a partir de una sencilla frase: “to be comfortable in your own skin” y eso implica aceptar también toda la mierda.
Martha no susurra cosas lindas en las dos horas que dura su programa, Martha es lo bastante elocuente e inteligente para mostrarnos su parte más ingenua, por no decir “pend...” y lo digo con respeto y admiración, el juego mediático del que es parte le ha dado control sobre mujeres de clase media y clase media alta, madres nuevas y jovencitas que aspiran ser las futuras empresarias, grupos que inmediatamente se identifican con ella, como esos que trabajan en dependencias del gobierno o “maricones” que se declaran muy independientes y sufren bajo el yugo de empresas de entretenimiento. Los anunciantes lo saben y la han puesto de imagen de autos, de helados, de premiaciones y conducciones de eventos importantes, la mujer se subió al tren, le supo sacar provecho al juego y hoy se le aplaude eso, “Shift attitude”.
En el programa de Martha en W radio encontrarás filosofía para la vida pero de la “baratona”, ella tiene poder y lo usa, acude a especialistas y su papel de titular sirve para el lucimiento de los expertos que por ahí desfilan. En su emisión hallarás comerciales, donde falsos budas dan consejos y hablan de cómo arreglarse uno la vida, al final, cómo es de esperarse, ofrecen sus teléfonos para mayores informes o concretar una cita. En Martha Debayle en W hay anuncios de Microsoft y de páginas de internet, de viajes, de operaciones láser para los ojos y por supuesto de bbmundo.com, su hijo consentido. Hay tecnología, sicología, temas de debate, música que le gusta y mucha ironía, ya que entre más paresca neófita en el tema, más nos entretiene y alegra el día.
Quiero destacar los martes, llamados el día de introspección, la sicóloga en turno despotrica en contra de los que escriben sobre remedios baratos para la superación personal, al final y sin falla su intervención termina siendo un collage de todos ellos pero contados con supuesta “gracia”, nunca he escuchado de Sócrates, de Séneca ni de Nietzsche, que ya es de los más “famosillos”, así que el auditorio sabe que no hallará iluminación certera, bueno el peligro siempre ha sido que no lo sabe y no se le aclara. Después viene un cuate que habla de erotismo, ese me lo hace más ameno, porque siempre pone a nuestra conductora en un cuatro con temas disonantes para los oídos castos y “moralinos” de nuestra diosa educada por el “Temo” Sánchez. Al final ya no le dejo porque se la pasa anunciando un taller del buen amador o algo así, pero pues de algo tiene que comer el “wey” ¿no?.
Confieso que para tener éxito abordando a Martha Debayle y no morir en el intento, hay que saber superar la imagen que nos vende, que es eso, superficial y falsa, pura imagen, que sabe manejar “harto” bien. Para “respetarla”(ojo con las comillas) hay que mirar su historia, saber quien es y donde está parada, escuchar a las hijas, escucharla a ella, y descifrar que no es perfecta, entender que esta jugando con nosotros y que su espacio es un mero esparcimiento, que le funciona como “negociaso”, disfrazado, desde su cosmovisión, como un apoyo a la mujer moderna y un refuerzo para el mejoramiento del ser humano de hoy. Pero todo es “wannabismo” y por eso es mi reina, porque lo sabe y nos quiere hacer creer lo contrario, y aunque lo dudemos con muchos muchísimos le funciona bien.
La faceta frente al micrófono es sólo una de ellas. Es inteligente y nunca dice más de lo que debe, deja que sus invitados solitos se pongan la soga al cuello, ella se lavará las manos si algo sale mal, Martha llama la atención y tiene tanto prestigio que hasta la UNICEF la usa de vocera, toma frases de otras personas y las hace suyas, disimula muy bien sus intenciones y cuando menos te lo esperas, zas te ensarta un comercial en forma de anécdota “chusca”, es franca, pero nunca ostenta de sus talentos, eso lo hace para lucir mas bien honesta, real.
Por qué confieso ser su fan, si no me interesa ser empresaria, y mucho menos soy una madre joven, no me interesa la fama, aunque no me meto con ella (la fama) porque ya dijo Cicerón que “aún aquellos que la desprecian quieren que los libros que escriben en su contra lleven su nombre bajo el título” (tomado de Montaigne y al que le quede el saco que se lo ponga). La respuesta es simple y es que muy de adentro, el poder que la mujer ostenta es lo que es digno de mi admiración, poder sobre su público, sobre la Martha misma y que se llama disciplina, que por ella sea usado para el beneplácito de las chequeras me suena lógico y sano, finalmente tiene dos hijas que mantener y un compromiso con ella misma y su empresa, en mi caso espero que los frutos de estos largos esfuerzos sean enfocados a transformar mi realidad y mi conciencia, pero nunca está de más encender el radio a las 12 del día y escuchar dos horas chuscas con la que es para mi una de las mejores estrategas. Lo confieso Martha Debayle soy un "fanss".
Obra: N.P.I.
En una vieja edición que la revista Chilango publicó, se sugería: “todos quieren con (o ser) Martha Debayle”, el artículo de las hojas interiores, por demás entretenido, cuenta la historia y vida de quién al final sigue siendo la consentida de la W en México. En tiempos viejos compartió micrófonos con Charo Fernández, una tal Fernanda Familiar y trabajo bajo la dirección de un tipo llamado Alejandro Gonzáles Iñárritu. La envidia puede llevarnos a declarar que hablamos de sobre valorados talentos, pero en el caso del último ya quisiera yo haberle dado sus indicaciones a la “figurona” que es Cate Blanchett, o que quien llegara a estar casado con la señorona Madonna me protagonizara mi película. (Para quién quiera más detalles de la vida de Martha diríjase a las oficinas de Chilango y pregunte por sus números anteriores).
De esa escuela surgió Martha Debayle, “Debrayes”, para quien intenta burlarse de ella, con quien las palancas hicieron su labor, de poco a poquito se nos fue metiendo en los noticiarios, en los programas de revista matutinos, en la entrega de los oscares o traduciendo los grammys, se nos lió en la red y no dejamos de escucharla en radio, sola o acompañada su voz marcó a una generación. Oriunda de Nicaragua, infancia en New York y el resto en la ciudad mas “defectuosa”, Martha tuvo la boda de sus sueños, dos hijas, la familia perfecta, pero al final entendió de que se trataba el juego. Ningún divorcio me imagino es sencillo, ningún cambio es cómodo y pocos dan el salto demostrando carácter y verdadera ambición, ambición de la honesta. La sociedad actual nos condena a dejar el amor propio a un lado y satisfacer al resto, al marido, a la familia, siempre dar la mejor cara a los demás, somos hipócritas, falsos hasta con nosotros mismos y el éxito de Martha Debayle, viéndolo desde mi realidad, radicó al final en tomar control de su historia, de decir: “al carajo con el que dirán, agarro mis chivas”, y así, con dos hijas, futuro incierto, me imagino muchas dudas, volver a comenzar.
Martha Debayle ha explotado el “wannabismo” en su versión más clásica, ha encontrado una mina de oro en los sueños de cualquier “clasemediero” al hacerse una imagen de mujer perfecta, impecable en su vestir, comprometida con ella misma y sus hijas, una imagen de profesionista exitosa, sin necesariamente tener un título colgado en casa, Martha se vende y nos vende esa imagen a la que aspiramos todos los que queremos “ser alguien”, coño, ¿qué más se puede pedir? Programa de radio, empresa exitosa, revista y un mercado al que le ha sacado provecho y con ganas, belleza, seguridad, chofer, fama modesta, pero fama al fin y al cabo, y poder, la señora tiene poder, no me queda la menor duda, todo a partir de una sencilla frase: “to be comfortable in your own skin” y eso implica aceptar también toda la mierda.
Martha no susurra cosas lindas en las dos horas que dura su programa, Martha es lo bastante elocuente e inteligente para mostrarnos su parte más ingenua, por no decir “pend...” y lo digo con respeto y admiración, el juego mediático del que es parte le ha dado control sobre mujeres de clase media y clase media alta, madres nuevas y jovencitas que aspiran ser las futuras empresarias, grupos que inmediatamente se identifican con ella, como esos que trabajan en dependencias del gobierno o “maricones” que se declaran muy independientes y sufren bajo el yugo de empresas de entretenimiento. Los anunciantes lo saben y la han puesto de imagen de autos, de helados, de premiaciones y conducciones de eventos importantes, la mujer se subió al tren, le supo sacar provecho al juego y hoy se le aplaude eso, “Shift attitude”.
En el programa de Martha en W radio encontrarás filosofía para la vida pero de la “baratona”, ella tiene poder y lo usa, acude a especialistas y su papel de titular sirve para el lucimiento de los expertos que por ahí desfilan. En su emisión hallarás comerciales, donde falsos budas dan consejos y hablan de cómo arreglarse uno la vida, al final, cómo es de esperarse, ofrecen sus teléfonos para mayores informes o concretar una cita. En Martha Debayle en W hay anuncios de Microsoft y de páginas de internet, de viajes, de operaciones láser para los ojos y por supuesto de bbmundo.com, su hijo consentido. Hay tecnología, sicología, temas de debate, música que le gusta y mucha ironía, ya que entre más paresca neófita en el tema, más nos entretiene y alegra el día.
Quiero destacar los martes, llamados el día de introspección, la sicóloga en turno despotrica en contra de los que escriben sobre remedios baratos para la superación personal, al final y sin falla su intervención termina siendo un collage de todos ellos pero contados con supuesta “gracia”, nunca he escuchado de Sócrates, de Séneca ni de Nietzsche, que ya es de los más “famosillos”, así que el auditorio sabe que no hallará iluminación certera, bueno el peligro siempre ha sido que no lo sabe y no se le aclara. Después viene un cuate que habla de erotismo, ese me lo hace más ameno, porque siempre pone a nuestra conductora en un cuatro con temas disonantes para los oídos castos y “moralinos” de nuestra diosa educada por el “Temo” Sánchez. Al final ya no le dejo porque se la pasa anunciando un taller del buen amador o algo así, pero pues de algo tiene que comer el “wey” ¿no?.
Confieso que para tener éxito abordando a Martha Debayle y no morir en el intento, hay que saber superar la imagen que nos vende, que es eso, superficial y falsa, pura imagen, que sabe manejar “harto” bien. Para “respetarla”(ojo con las comillas) hay que mirar su historia, saber quien es y donde está parada, escuchar a las hijas, escucharla a ella, y descifrar que no es perfecta, entender que esta jugando con nosotros y que su espacio es un mero esparcimiento, que le funciona como “negociaso”, disfrazado, desde su cosmovisión, como un apoyo a la mujer moderna y un refuerzo para el mejoramiento del ser humano de hoy. Pero todo es “wannabismo” y por eso es mi reina, porque lo sabe y nos quiere hacer creer lo contrario, y aunque lo dudemos con muchos muchísimos le funciona bien.
La faceta frente al micrófono es sólo una de ellas. Es inteligente y nunca dice más de lo que debe, deja que sus invitados solitos se pongan la soga al cuello, ella se lavará las manos si algo sale mal, Martha llama la atención y tiene tanto prestigio que hasta la UNICEF la usa de vocera, toma frases de otras personas y las hace suyas, disimula muy bien sus intenciones y cuando menos te lo esperas, zas te ensarta un comercial en forma de anécdota “chusca”, es franca, pero nunca ostenta de sus talentos, eso lo hace para lucir mas bien honesta, real.
Por qué confieso ser su fan, si no me interesa ser empresaria, y mucho menos soy una madre joven, no me interesa la fama, aunque no me meto con ella (la fama) porque ya dijo Cicerón que “aún aquellos que la desprecian quieren que los libros que escriben en su contra lleven su nombre bajo el título” (tomado de Montaigne y al que le quede el saco que se lo ponga). La respuesta es simple y es que muy de adentro, el poder que la mujer ostenta es lo que es digno de mi admiración, poder sobre su público, sobre la Martha misma y que se llama disciplina, que por ella sea usado para el beneplácito de las chequeras me suena lógico y sano, finalmente tiene dos hijas que mantener y un compromiso con ella misma y su empresa, en mi caso espero que los frutos de estos largos esfuerzos sean enfocados a transformar mi realidad y mi conciencia, pero nunca está de más encender el radio a las 12 del día y escuchar dos horas chuscas con la que es para mi una de las mejores estrategas. Lo confieso Martha Debayle soy un "fanss".
Obra: N.P.I.
1 comentario:
Mi vida precioso, la vdd no me aventé el choro de porq eres fanss from hell de martha de bayle, pero acabo de descubrir algo más acerca de ella para q no me caiga tan bien, hasta la frase que más la identifica -pues es la que más ustedes repiten- se la plagió:
'Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe' Les Luthiers
:( no me gusta dejar comentarios desagradables porq es medio de mala educación… pero Les Luthiers son de muy muy buena educación!! :D
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