6.2.09

25.08 TREINTA


¿Osaremos a decir que este privilegio de la razón del que tanto nos vanagloriamos y por cuyo respeto nos consideramos dueños y señores del resto de las criaturas nos ha sido concedido para tormento nuestro?... reflexionaría alguna vez Michel de Montaigne, la realidad es que en muchas ocasiones me han surgido las mimas dudas. Esta semana mi “roomie” y uno de mis mejores amigos ha llegado a la edad de 30 años, o veinti-diez , o como él decida llamarlos, y la “festejación” fue discreta pero certera, la idea original era estar en Paris bebiendo vino, pero de ahí pasamos a la colonia Roma cenando con las personas importantes de nuestra existencia, los planes han cambiado y este ligero aire “treinta-ñero” hace su aparición y me emociona saber como llegaré a los míos, no reparo mucho en ello, este año el tiempo dejo de ser una amenaza y como escribió Federico Reyes Heroles, se convirtió en la mejor oportunidad de cobrarle a la vida lo que me debe y eso si es mucho, porque finalmente entiendo que me merezco mucho, no menos. Tomo de ejemplo a mi hermano del cumpleaños, llega a los treinta en buena condición, humano, un buen trabajo, viajes a Corea, Costa Rica y pronto a Italia, patrocinados, sus sueños fueron altos y así se han ido concretando, lo estimo porque es buen amigo, respeta mis decisiones y forma de vivir la vida, no se mete conmigo, escucha, vaya, somos opuestos en muchos sentidos, pero curiosamente y en gran medida eso nos lleva al equilibrio. Luce contento en compañía de colegas y amigos, feliz, tranquilo, como quien no quiere, entrando a este juego de la vida, más libre y eso es motivador, mucho. No dejo de estar de acuerdo con Montaigne, pero en este caso lo importante no es el tormento que mi raciocinio puede otorgarme, es lo que voy a hacer a partir de esas angustias lo que realmente trasciende, espero a los treinta me salga de forma natural y no repare ni un segundo en ello. Que hermoso será, mirar lo que se ha logrado en este lustro que apenas empieza cuando llegue a treinta y suspirar y respirar y entender que no hubo decisiones correctas ni incorrectas, sólo historias nuevas que valdrá la pena contar, no como hoy cuando aún no tenia idea del mañana y vaciaba estupideces en su lugar. El camino es sencillo, volver al plan austero y enfocarme al objetivo original... ¿Por qué no estamos en Paris?, pensé y de inmediato se me iluminó la cara, no pude evitar sonreir.

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