
"Señor, cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me encargo yo." Hay un antes y un después en la historia de mi existencia que los que me conocen de más tiempo saben identificar, o quien se asome a esas libretas apelmazadas que son mis diarios podrán sentir palpable: la transición del observador al actor en sólo una amistad que me trajo altas, bajas, decepciones y desencuentros. Antes de “él” los dramas habían sido ficciones, sueños, añoranzas, a partir de “él”, la vida se sintió con una verdadera trama, con sustancia. Antes de “él” Pacoy tenía miedos, angustias, se sentía menos, se callaba lo que pensaba, después de “él” Pacoy habló más, se sintió mucho, se le fueron algunos temores y ansiedades. “Él” no fue mencionado en el resumen “wannabe” de las existencias pasadas porque merecía un episodio entero que resume en pocas palabras lo que desde hace poco tiempo siento, no podré conservar a todos los que llamo “amigos”. "Señor, cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me encargo yo." Este fin de semana fallamos a la promesa de asistir a un concierto, una persona que siento especial me llamó: “denso” y una niña hermosa que es parte de mis básicos me preguntó: “¿ya viste a Luis, ya eres feliz de nuevo.?”, sin malicia, pero el debate grandísimo que pudo haberse desatado de ello se vio interrumpido por otro gran hermano que llegó a treinta hace poco. Lo curioso es que hasta ahora siento disfrutar la vida y al parecer los demás no lo ven así. "Señor, cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me encargo yo." No he podido asistir a Cuernavaca este fin de semana por cuestiones de trabajo y el concierto en cuestión, que dos horas antes fue cancelado demostrando una falta grande de educación, no sólo por eso, sino porque antes tuve que pedirle su máxima comprensión a la persona con la que ahora salgo para que entendiera porque no lo vería ese día, lo genial fue que lo entendió de inmediato, además moví horarios del trabajo y “super plus” el concierto era de Yuri así que imaginemos mi indignación, je. Retomando Cuernavaca el novio de mi mejor amiga me topa en el “mensajero”: “que poca madre, nadie fue.” Suspiro. "Señor, cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me encargo yo." Antes de nuevo sábado en la nocturna, en la casa de una total desconocida, y con todo lo que implicó no pude reparar en pensar, qué hago aquí y por que no estoy con quién llamo “hermana”, no mucho, se que estoy donde elegí estar, pero entiendo que a partir de ahora las cosas no volverán a ser igual. "Señor, cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me encargo yo." “Él” y hermano roomie me acompañan el viernes a felicitar a mejor amigo ahora en Toluca y que celebró sus treinta en la Condesa, “él” me observa, se ríe, se dispersa y en el momento más oportuno hace un comentario hiriente con intenciones que pretendían cuasar angustia, yo sonrío, no afecta pero si molesta, el otro hermano, con el que vivo, ríe detrás de mí. "Señor, cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me encargo yo." Lo mejor de este fin de semana: haber visto a hermanito ahora en Toluca, abrazarlo, besarlo y conocer a todos los que sin saber ya me conocían y ansiaban toparme, es decir sus cuates, habla bien de lo que le he aportado a mi gran amigo; fue genial escuchar los proyectos y sueños de la hermosa maych, que aunque hay debate los apoyo con emoción honesta; otra cosa fue recordarle tanto a mi roomie mi admiración por todo lo que ha logrado a sus treinta, cómo a mi más antiguo amigo cuanto lo quiero y porque de verdad creo que nuestra amistad es honesta y eterna. Fue excelente haber tenido la educación de cancelarle el plan a mi hermanita en cuerna que no me sentí afligido, sé que lo entiende y no hay problema, así que me dediqué a compartir el tiempo con gente nueva, platicando cosas interesantes de mi carrera y aprendiendo de disciplinas para mí totalmente inciertas, por desconocidas, no por ser ciencias, je. Al día siguiente trabajar con la emoción de un concierto en puerta para celebrara al otro que cumplió años por estas fechas, ir al cine y comenzar a ver una hermosa película, y ser congruente y no detenerme en la sala cuando ya no era cómoda tanta interrupción y se hacía tarde. Es hermoso no tener que dar explicaciones a los grandes amigos a quienes estas cosas se les escurren y no le dan vueltas y nunca hablarán a mis espaldas o comentarán de mí cuando no pueda oírlos. Pero al final no puedo evitar pensar. "Señor, cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me encargo yo." “Él” está a mi lado, yo siento la perdida, yo me arrepiento de no haber insistido más de lo que insistí y permitirle abrir esa puerta. “Él” respira agitado, dice cosas pero no me las dice a mi, “él”me mira y no lo siento, tomo su mano y presiento en un segundo como va a terminar todo esto. “Él” escapa de mí, huye de mi, luego susurra: “Paco, ayudame” “Ya”, “Paco ya”, “Yaaaaaaaaaaaa”, “Deajamé”, “Tu quieres destruirme” y corre, y siento que puede caer en la vías o en la avenida así que no lo dejo. Marco a uno de sus amigos, me dice que nada puedo hacer, “él” me amenaza si le hablo a alguien más, me dice que esta bien y de nuevo Yaaaaaaa y mi soberbia vuelve otra vez, me harta, me daña. “Yaaaaaaaaaa”, “Ya” y su grito es desgarrador, busco un taxi, le pido que se calme que no llame la atención, una parte de mi seguía esperando que fuera una mala broma. “Yaaaaaaaaaaaaa” es lo último que escucho, es lo último que quiero escuchar de quien creo un gran amigo me vuelven los recuerdos nefastos, lo que me dijo mi “expareja” en su contra, lo que opinan mis otros “amigos” de “él”, lo que me hizo enfrente de la gente para dejarme en “ridículo”, las burlas, las mentiras, las inseguridades proyectadas, yo no quiero perderle la fe pero en ese momento vuelve la soberbia. Estoy de nuevo en mi habitación “él” me ha marcado ya está en el hospital, no puedo evitar llorar, le deseo feliz existencia, porque es cuando entiendo lo que aquel historiador romano dijo alguna vez: “Señor, cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me encargo yo." Tito Livio (59 a.c.- 17 d.c.) Feliz día de san Valentín, de verdad amigo te quiero un chingo.
1 comentario:
mmm.... y podría adivinar quién es "él"... y descifrar un poco la situación, y desearle lo mejor porque aunque nunca podría tener un vínculo mínimo con "él" se que lo quieres y es tu amigo... amigo?
yo para ti sí, siempre!
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