3.3.09

25.15 EL ALMUERZO


Es curioso el haber renunciado a una gran convencionalidad, como lo es la heterosexualidad, e inmediatamente darme cuenta de que voy detrás del resto de ellas, de las convencionalidades más arraigadas en esta sociedad nuestra: una carrera, un buen trabajo, un departamento lindo y la más buscada: la pareja perfecta. Yo soñé muchas veces con el príncipe azul, con ese Mr. Big que llenara la lista de requisitos que mi neurosis más tendenciosa exigía a gritos, ese hombre de ensueño que me animaría a despertar temprano y preparar el almuerzo. Así, buscando la pareja perfecta desperdicié energía en los antros, en el chat, en el café, en la Condesa, en Zona, en Polanco, en el Hi5, etc., etc y harto de los decepcionantes candidatos terminé fatigado. Una noche, luego de despedir a dos grandes amigas mías del departamento: esposa y amiguichi; descubrí que la pareja perfecta no existe, porque ni siquiera yo soy perfecto, se me ocurrió dejar entonces de buscarla y mejor construir la perfección en mí, dice Jodorowsky “cesa de buscar y provoca las condiciones adecuadas para recibir.” El plan austero, buscar el tiempo perdido, volver a lo simple, asimilar mis cuatro grandes defectos, conocer, visitar, leer, sobre todo leer filosofía, me han llevado a entender grandes cosas, dice Schopenhauer: “El único error innato que albergamos es el de creer que hemos venido al mundo a ser felices” y dicha frase más que desahuciarme me ha llenado de la emoción más grande y se me ha convertido en la sentencia más esperanzadora de toda mi vida y muy pronto entenderemos la razón real de ello. Mientras tanto ya he sacado cita con el doctor, me he hecho las cuentas para poder llevar acabo los proyectos de verano y semana santa, tomé un buen café con mi mejor amiga, he pagado la deuda pendiente de invitar al cine a un buen amigo y he visto una de las películas estéticamente más hermosa que haya visto en toda mi vida, pasa a mi top, es sueca y aquí la han titulado como “déjame entrar;” con mi roomie usamos aquellos boletos que nos dieron cuando abandonamos la sala de cine por fallas técnicas, he visto Coraline y me ha sido impactante todo el significado connotativo que surge de ella, para nada es una historia para niños, muy buena, el regreso fue especial porque me puse al corriente con mi hermano, trabajé con mis queridos caballos sábado y domingo; también he visto mi extremo más real en la pantalla de mi celular y así entiendo que me falta mucho para ser perfecto, muchísimo, pero el viento refrescante que se sintió aquella mañana, las variaciones de “Un bel di, vedremo” de Madame Butterfly de fondo, su sonrisa, la mas honesta de las que me han ofrecido últimamente, el hecho de que disfrutara el jugo que bebió, todo eso me hizo suspirar tranquilo, ambos somos jodidamente imperfectos, nos falta mucho para serlo, pero algo muy de adentro me despertó temprano esa mañana y sin dudarlo un instante preparé el almuerzo.

2 comentarios:

Luis Antonio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luis Antonio dijo...

Poi la nave bianca entra nel porto.