
Es dulce la entrega a cada pieza que nos apasiona, la manera en que transformamos el umbral y controlamos lo que de nuestra cabeza emerge, desencadenando consecuencias a niveles estratosféricos, chocando las unas con las otras, sin pensar como se cruzan las existencias, como coincidimos con el otro, con lo otro. De “eneatipo” 3 con ala 4, no me sorprende, no me sorprende nada, excepto un par de cosas: la ligereza de los pasos y el caos de la persona a mi lado.
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