
Para quién disfrutaba tanto de la soledad en una habitación de cuatro paredes, su versión renovada se pone demasiado ansiosa, el país retoma poco a poco su ritmo, pero debo reconocer que la abstinencia de estos días se volvió angustiante. ¿Qué hace un adicto al sexo en casos como estos?. La pareja enclaustrada en su casa, practicando, ensayando harto y conociendo el mundo que tanto le apasiona desde la comodidad de los libros y la computadora, el ejercicio que es la alternativa más certera para sacar la tensión del cuerpo también se ha pospuesto a causa del fenómeno viral de los pasados días. Hay tanta presión que una simple “puñeta” no la puede liberar. ¿Qué se hace en este caso?, pues uno se pone creativo: recibir visitas y “densear” un rato, o reírse con una comedia pinche, jota pero divertida, leer, tomar lápiz y papel y volver a hacer lo que hace mucho no se hacía pero con un enfoque diferente, sexo telefónico, estados alterados y trabajar, siempre hay algo en lo que se tiene que trabajar.
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