18.5.09

Confesión 11: The Gay Label Today... P.2


Vea el homosexual camino afable cuando se comparte con sus seres queridos y estos lo aceptan sin ninguna preocupación pero puesto que la educación y paradigmas están arraigados fuertemente gracias a la religión, la familia, etc., la neurosis tiende a ser mayor. Ser homosexual hoy en día es correr el riesgo de fregarse la vida en la búsqueda del reconocimiento social, sin ser activista político, es una lucha que se hace día a día y de manera mucha veces inconsciente. Un homosexual renuncia al poder que infiere ser “hombre” (mal léase como macho que es cabeza de familia, tiene que actuar como el fuerte, somete a la mujer y no puede ser sensible bajo ninguna circunstancia) y eso la sociedad lo percibe como no convencional y se le estigmatiza. Contra eso lucha todos los días.

Para quitarse dicho estigma y acceder al reconocimiento que le fue negado al declarase homosexual, la persona entrará, si no tiene cuidado, en el mismo círculo vicioso (que en algún tiempo fue virtuoso) de los heterosexuales, se sentirá la misma frustración, si no es que el doble, cuando estos no se cumplan al pie de la letra: pareja, matrimonio, casa, autos, residencia en cuerna, viajes, etc. Para mí esta neurosis ha desembocado en hechos tan palpables como que en California las previsiones sugieran que las bodas homosexuales puedan llegar a inyectar unos 684 millones de dólares en su economía. Que por otro lado cada vez sean más las compañías que hacen publicidad para personas con orientación homosexual. Hoy hay también estudios de mercado afirmando que los homosexuales son fieles a las marcas, viajan más y la mayoría gasta más del 60% del sueldo en ropa y accesorios, mismos estudios determinan que los gays son consumidores hedonistas y pragmáticos, enfocados hacia la "calidad de vida" y a la "buena apariencia".
Finalmente encontré la siguiente sentencia: “el consumo del homosexual no se fundamenta en la necesidad sino en el placer.” ¿Qué puedo leer de todo esto?, por desgracia, que la homosexualidad sigue siendo tan mal vista como hace algunos años, ya que como homosexuales hay, hubo y habrá gente ignorante que talvez dosifique el odio y lo ocultara tras una falsa tolerancia. Más que apertura ha habido una actitud oportunista de las grandes corporaciones para posicionar productos en un nicho de mercado hambriento de reconocimiento y aceptación, un sector de la sociedad que fue expulsado cuando decidió renunciar a lo que miramos como convencional, lo que me puede resultar fatal es que el homosexual desde esta nueva realidad haya aceptado jugar un juego tan macabro y siga siendo el mismo su peor enemigo, el más intolerante hacía su preferencia y trate de llenar dicho vacío con un consumismo exagerado que le brinda cierto estatus y que le dará acceso a, si no ser reconocidos como “hombres” (mal léase de nuevo como macho que es cabeza de familia, tiene que actuar como el fuerte, somete a la mujer y no puede ser sensible bajo ninguna circunstancia), pero sí como los mejor vestidos de la oficina, los amigos más alegres que cuentan los mejores chistes y siempre están de fiesta, las golfas internacionales que dan los mejores consejos sexuales a sus amigas o los que le pueden hacer un “before and after” a la niña menos agraciada, eso si, con pura cosa bonita de marca. Así es señores, ser homosexual actualmente es jugar como malabarista con todas esas cuestiones y salir ileso en el intento no es fácil.
Concluyo que finalmente heterosexuales, bisexuales, trisexuales, todos necesitamos del otro para reconocernos, pero en una sociedad retrograda que se ha quedado estancada hace mucho tiempo ya, no es sencillo decir, “no soy heterosexual y todo esta bien”, sumemosle que vivimos en una sociedad "consumista" y por lo tanto como en el "shoping" le otorgamos un valor exagerado a la "etiqueta".

Un par de ejemplos para terminar: Primero, dicen que el verde es vida pero apenas la semana pasada Gamaliel Ramírez candidato a la alcaldía de Guadalajara por el partido que apoya la “pena de muerte” hizo declaraciones que sonaban a lo siguiente: “cosas nocivas”, “ano-rmales”, “bola de maricones”, “lo malo no debe de continuar, no debemos permitir esas manifestaciones”, todo ello para referirse a la homosexualidad. Por otro lado interrumpiendo mi ágil escritura he subido a la cafetería y alcancé a escuchar al chef hacer burlas subidas de tono en contra del ayudante de cocina, utilizando frases como, “no sea lady”, “nada más salen del clóset y ya se creen las reinas”, lo cual hace lógico que la actitud reaccionaria del homosexual promedio sea salir corriendo a perseguir esa imagen de éxito que los medios y las marcas nos han metido hasta en la comida macrobiótica que nos tragamos, y ver si así lo respetan a uno. No es mi intención generalizar, puesto que la vida me ha cruzado con varias personas que se han saltado esa neurosis, para mi desgracia hace relativamente poco descubrí que no he sido una de ellas.

Me pregunto: ¿Qué hacer para esos casos donde es palpable la intolerancia y la ignorancia? Curiosamente hace una semana alguien muy especial me dijo que le “cagaban las etiquetas,” una parte de mí esta de acuerdo, llamar homofóbico a alguien me pone en el mismo nivel de aquellos que me llaman homosexual y no se detienen a conocer a la persona real, dándole oportunidad nula a la empatía. Así que prefiero pensar que el buen Gamaliel sólo es una persona que no ha basado su vida en la responsabilidad de su propia existencia, y por eso le echa la culpa de lo mal que ocurre a todo aquello que es diferente a él , por otro lado me convenzo de que el “Chef” de la empresa para la que trabajo simplemente no ha tenido la oportunidad de leer un libro sobre los temas con los que insulta (suspiro).

Enserio que me da curiosidad como todos estos elementos revolotean en mi cabeza y me hacen escribir de nuevo una confesión, recuerdo la película de Amenábar y lo que desde Cannes declaró para la prensa internacional: “Ese momento de la historia, el siglo IV, tiene muchas conexiones con el presente. No fue difícil darnos cuenta de que aunque estábamos haciendo una película del pasado, al mismo tiempo estábamos conectando con la actualidad. Al igual que Roma tuvo su decadencia y un punto de inflexión en el que todo cambió, este también es un tiempo de transformación. La crisis económica mundial, las constantes guerras, el hambre, las epidemias, el daño que está sufriendo el planeta, todo nos está diciendo que algo no encaja en nuestro mundo actual y que tenemos que cambiar. Pero confío en la sabiduría de la evolución y no soy pesimista, sólo creo que nuestros pasos irán en otro sentido”. Y para cerrar la relación con el tema en cuestión, el director de “Tesis” y “Los Otros”, apunta sobre su nueva película “Ágora”: “Se podría decir que es una película anticristiana, pero al mismo tiempo es cristiana. Mi intención era poder explicar el cristianismo en una época en la que se convirtió en fundamentalista. Tenía un lado muy seductor como el de la ayuda a los leprosos y los más desfavorecidos, pero si no creías lo mismo que ellos, te mataban. Es ahí en donde está el problema, cuando existen los extremos.” Por cierto nuestro querido “chileno- español” es un talentoso director con etiqueta "homosexual" incluida.

Sigue nublado y el frío se siente aún, eso es genial porque puedo continuar el día en mi abrigo pachón y “my long, long scarf”, dejando que el vuelo de la tela choque con el aire frío y se eleve siguiendo mis pasos por esta ciudad caótica, que por cierto y aclaro, el abrigo es un Zegna y la bufanda la trajo mi roomie de Milán. (chale). (continuará...)
Obra: Dalí

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