31.7.09

25.27 DE CUANDO EL ESCORPION, MONTADO EN UN CABALLO, CONOCIO UN CISNE NEGRO.

Necesitábamos un hecho que de tan radical resultara impredecible, y en un segundo vi bailotear sus alas frente a mí, cruel entre el mármol frío del Palacio de Bellas Artes, su plumaje oscuro me dejaba un rastro que seguí durante toda la exposición de Tamara de Lempicka y mientras disfrutaba de aquellos cuadros que reinterpretaban a Boticcelli, suspiré hondo cuando finalmente tuve enfrente a la "Chica Joven con Vestido Verde” que tanto había añorado conocer frente a frente. Y mientras me dejaba contagiar por el frío del aire acondicionado y lo frío de las figuras geométricas, recordaba como fueron mis anteriores noches, y como en cada una de ellas sus alas estaban presentes, vi el Marrakesh y vi a ese amigo de treinta y ocho años que tanto me enseña cada vez que visito su morada, vi a mi hermanito que me acompaña desde que estábamos en secundaria y vi esa sombra negra que se escabulló hasta mi casa y me hizo recordar los inicios de este andar en ruinas y en constantes contradicciones, vi a ese amigo nuevo que sabe que en una relación me encuentro y aún así quiere que lo conozca y aún así quiere conocerme, vi el momento en que nos conocimos tal cual éramos. Y mientras sigo debatiendo con las últimas páginas de Kierkegaard, me niego a reconocer lo que mis ojos encuentran. Suspiro, y paso por Galeano y su mundo Patas Arriba, llega a mi finalmente Lipovetsky y entre las estanterías de los libros aletea frente a mí, llama mi atención por un instante, siento curiosidad pero también siento un temblor pequeño, el día que llegue a mi existencia por completo será impresionante. Dicen que hasta el descubrimiento de Australia supieron de su existencia, lo hicieron figura antagónica en un ballet que logró el éxito ya en 1895, mucho tiempo después de haber sido estrenado. Hoy, Darren Aronofsky, uno de mis directores favoritos, prepara su siguiente cinta la cual llevara en el título su nombre y finalmente, Nassim Nicholas Taleb tiene un libro para entablar amistad con él, con ellos. Es domingo y estoy exhausto, pero quiero sentir sus aleteos, tomo como “mi constante” a aquél amigo que cambió mi existencia por completo y terminamos en un lugar con harta música electrónica, tomo también una pastilla púrpura en mis labios, amarga, como ya es un cliché “Out Of my Skin” para iniciar el viaje, una botella de agua, una paleta de fresa y un suspiro para poder enfrentar su presencia... y lo que me susurra como era de esperarse, es impresionante.

No hay comentarios: