¿Has estado tan absorto en tus pensamientos y has complicado tanto la trama que tu concentración es más bien una eterna pausa ausente?, ¿Te has puesto a analizar que las cosas que te rodean son certeras y crees que pasas las páginas entendiendo tal cual las sentencias y de pronto por una ráfaga de aire brutal te frenas y te das cuenta que todo este tiempo, que todos estos días, el libro que tenías en tus manos, al cual en supuesto le invertías tu atención, todo él se encontraba de cabeza? ¿Has tenido que voltear la obra y empezar de nuevo? Pero muy en el fondo sabes, sabes, vaya que sabes, que aún se trata del mismo libro, así que nunca perdiste el tiempo, finalmente al darle la vuelta sólo das un paso más allá, porque mucho de lo que hay que entender no va por la convencionalidad de leer un libro al pie de la letra, si no de la oportunidad del ser humano a dejar que las hojas vuelen y se coloquen en el orden justo al cual debían ser interpretadas, y vale por el segundo en que el autor y lector tuvieron su tertulia tan amena dando lugar al debate el cual inicia cuando la historia personal del lector construye un nuevo dilema, y lo lleva a su vida, y con ello nutre o destruye su existencia. Esta semana me pasó algo así y terminé enfermo en cama, con alucinaciones, temperatura y purificación del alma.

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