14.8.09

25.32 VACÍO HEREDADO


Un poco de devoción al estatus quo, el cual necesita ser roto, mi alabanza duró unos 25 años, por eso me cuesta tanto desaprenderme todo el credo. Sin embargo, la ráfaga de luz que conviene a mi proyecto de vida nuevo, aparece en un momento de alivio y tregua, los cuales ya son constantes en mi existencia. Me he convencido de que si marcamos limpia la trayectoria, las experiencias en el proceso nos harán más nutritivo el conocimiento, puesto que el viaje es la vida misma y hay que poner el corazón en ello. El vació que me heredaron fue el tener expectativas, hoy creo más en tener proyectos, hablar de las primeras le da un valor exagerado a las circunstancias y en determinado momento si no se cumplen me sentiré frustrado, si le llamo proyectos se que la responsabilidad es toda mía y en caso de que se pongan complicadas las cosas, sabré que siempre puedo tomar otro camino, del problema semántico de estas palabras he de profundizar en otra ocasión, hoy sólo cuento que mi “wey” me visita para platicarme de la relación entre sus proyectos y las fases de la luna, desempolvo el proyecto final con el que me titulé y, como ya mencioné, quedan descubiertos los nuevos proyectos para el resto de mi vida, antes pequeños proyectos: los idiomas y el cuerpo. La ansiedad me provoca insomnio, pero para la siguiente nocturna el cenar de nuevo con “amigo: ex-profesor universitario”, me ayuda a desahogarme harto, que esta vez nos cueste más trabajo despedirnos es un botón celeste que me guardo sonriente, pero no se compara en lo más mínimo a esa bola de fuego gigante que construida por Puccini enmarcará el festejo de seis meses con el hombre que amo un “chingo” y que con un montón de proyectos, establecidos por ambos, me está llenando el vacío que heredé.

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