
Cero siete: Fiesta por el desfile de una marca de ropa en la Colonia Roma, “mood” el de siempre (“pedo-pacheco”), bailoteando con las endorfinas al máximo, compañía “desmadroza:” mi hermanito mejor amigo desde la secundaria, vin y maych, así como hermano “roomie” arquitecto; musiquita padre, “chairos” guapillos contados, güerillas entachadas, harto besuqueo y una cámara rota, no el ánimo, “shit happens.”
Cero ocho: Seis meses al lado de un ser maravilloso, el festejo incluye: el cliché romántico para los fanáticos de la ópera, chiste local entre los conocedores: Puccini retransmitido en el Auditorio Nacional con su impresionante “La Boheme.” Además, comemos juntos, reímos juntos y nos acurrucamos juntos mirando el techo de mi habitación, con una paz impresionante flotando en el aire. De ahí a “La Romita”, reencuentro con aquellos que nos aventuramos al concierto de la Björk y la separación ya típica por la tarde para hacer nuestras respectivas actividades, él se da “encerrón” con Bach y Mozart y yo me largo con mejor amigo ex-misionero a “danzoterapear” un rato. Nefasto el “Vde+” sólo sirvió para tres cosas: uno sí disfrutar de Sussie 4 a quiénes hace mucho tiempo no veía en vivo, dos percatarme que ahora su “fanaticada” incluye a un montón de parejitas “bugas” que no hicieron más que poner densa, densísima la primera parte de la noche, y tres dejamos finalmente que todo “explotara” y me fuera un rato lejos del mundo, para terminar exhaustos en casa de mi hermano cuando ya asomaban las primeras luces del día nueve.
Cero ocho: Seis meses al lado de un ser maravilloso, el festejo incluye: el cliché romántico para los fanáticos de la ópera, chiste local entre los conocedores: Puccini retransmitido en el Auditorio Nacional con su impresionante “La Boheme.” Además, comemos juntos, reímos juntos y nos acurrucamos juntos mirando el techo de mi habitación, con una paz impresionante flotando en el aire. De ahí a “La Romita”, reencuentro con aquellos que nos aventuramos al concierto de la Björk y la separación ya típica por la tarde para hacer nuestras respectivas actividades, él se da “encerrón” con Bach y Mozart y yo me largo con mejor amigo ex-misionero a “danzoterapear” un rato. Nefasto el “Vde+” sólo sirvió para tres cosas: uno sí disfrutar de Sussie 4 a quiénes hace mucho tiempo no veía en vivo, dos percatarme que ahora su “fanaticada” incluye a un montón de parejitas “bugas” que no hicieron más que poner densa, densísima la primera parte de la noche, y tres dejamos finalmente que todo “explotara” y me fuera un rato lejos del mundo, para terminar exhaustos en casa de mi hermano cuando ya asomaban las primeras luces del día nueve.
Cero nueve: Mucha paz, así se me va el domingo en la chamba, mirando el monitor de la computadora, actualizando el blog, recurriendo al cansancio de repente para cerrar los ojos y dormir unos segundos sobre mi escritorio, y soñar.
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