7.8.09

Da' Horses 6 (El Mensaje)

Miraba el espejo roto frente a mí, la sustancia líquida del alma fluía como parte de ese océano que se dejó venir encima, pálida mi piel, los labios rojos y flotando en medio de la nada, sentí finalmente lo que es no tener historia. El corazón palpitaba cada vez más lento y los suspiros hacían llenar de agua mis pulmones, burbujas de todos colores frente a mis ojos cada vez que quería respirar, me ahogaba, moría, me mataba. Yo que hace unos momentos sólo me cuestionaba sobre la producción de un programa de televisión, veía pasar ahora los últimos segundos de mi monótona existencia. ¿Dónde estaban mis corceles?, ¿Dónde habían ido mis caballos?.

Y véanla ahí, abrazando con su cuerpo toda mi pierna izquierda, tan pesada que no me dejaba subir a la lejana superficie, la serpiente ahora dorada, brillante, me llevaba hacía el fondo oscuro de la soledad y yo no luchaba, no tenía fuerzas, no tenía memoria, no quería escapar. Fue cuando el olor me pego de golpe y las corrientes marinas se dejaron sentir sin advertencia, tan crueles que sorprendieron a mi venenosa enemiga la cual huyó despavorida al notar su presencia, pero antes, enfurecida, clavó sus dos colmillos en mi tobillo, y mientras la sustancia tóxica me subía por las venas el mormullo de su mensaje me llegó en un segundo: “No le creas”.

El corazón se detuvo, el veneno había causado efecto y mi cuerpo se quedó tieso y duro, engarrotados los músculos, la boca sangrante y el cuello roto por el peso de aquél golpe de los mares furiosos. Mis ropas eran guiñapos y el cabello hilos delgados que no me dejaron ver el amanecer de su presencia, él lo había observado todo desde aquella lejana cueva, el torso marcado y desnudo, la piel morena y la melena brillante como el polvo de oro pegado a sus poros, los ojos alucinantes, como los de un felino, esos que reflejan la luz de los faros por las noches, perfil griego, barba cerrada y china, en la mano izquierda un arpa y en la derecha, que ocultaba detrás de su espalda, una daga.
Obra: Kim McElroy

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