Nos habíamos quedado un poco apocalípticos, un poco emocionados, un poco agigantados, un poco nefastos, el honor que merecen estos días es que de tan excelentes el único mal que los asecha es un pésimo corte de cabello. Rumbo al final de este ultimo nivel de los 25 años, no hay más que certeras amistades, certeros proyectos, certeros momentos y certeras frases que nos recuerdan: “Noch schlägt in meiner Brust ein freies Herz”. Y eso me viene excelente cuando preparo mi ponencia para el Diplomado, y hay trabajo y juntas, y charlas largas, me emociona la idea porque “Todavía late en mi pecho un corazón libre.” Que ese mensaje vaya colgado al cuello, cerquita del corazón, y que además represente toda la juventud de mi “wey” enmarcada en caucho, es de esas cosas que, como dicen en los comerciales de Master Card, “no tienen precio”.

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