24.2.10

25.45 EL LARGO CAMINO A CASA


Como parte de la coordinación de la CIPAJ para el segundo fin de semana se requirió  mi apoyo para asesorar a parte del grupo inscrito en el diplomado, el tema: Antropología Filosófica, partimos de Zuviri, pero nuestro ponente invitado en esta ocasión se regresó hasta los griegos, su justificación, y que me encantó: “Los griegos no eran hipócritas”.  El análisis del hombre desde el hombre y el análisis de Dios desde el hombre, se me antoja siempre como un tema interesante que abordar. Disecando por partes lo que constituye a la persona, propiamente desde la Antropología Filosófica, entiendo porque se vuelve importante reconciliarme con mi “Pathos”, griega la palabra se refiere a aquello que el hombre sufre, padece porque esta dado y se recibe sin escoger. Y es un paso enorme para mí en este mes patrio y a escasos días de regresar a casa.  Así, en el caos del Centro Histórico miro el espectáculo visual que se montó en Palacio Nacional y pienso: “Viva México”, luego me enfrento a la desorganización y al canibalismo de la selva de asfalto y lo repito con ironía. Pero recuerdo entonces que todo lo que parte del hombre es subjetivo así que dando un análisis al interior, me mueve la frustración por un segundo pero no por la realidad de mi país si no por la propia. Ante las altas expectativas de una noche perfecta, me revuelca lo que sale de mi control y en esta ocasión no alcanzo a darle vuelta, si bien pongo freno de emergencia lo que me evita crear dramas enormes y sin sentido como en los viejos tiempos,  aun así debo darle permiso a la comunicación después para que haga su trabajo. Me miro de nuevo aprendiendo de temas que  mueven mi andar en los últimos días y para los futuros años de mi existencia, me empalaga tanto al saber que el hombre del nuevo siglo, yo incluido, parte de esquizofrenias, de sentirse dividido, por un lado la razón, por el otro el sentimiento, el Pathos y los Éthos en direcciones opuestas, el “yo”, el “super yo” y el “ello” ignorándose para evitar la culpa, la responsabilidad o la tristeza, de igual forma la fe y la ciencia, viendo cual le da la vuelta a la otra sin saber que la una sin la otra ni siquiera existiera, corazón y mente como enemigos y el humano como ser de todas ellas. Concluyo con lo que en esencia representa las temporadas venideras de mi vida: “Todos estos siglos hemos desbaratado al hombre, nos ha ayudado  a conocerlo, pero el estado dividido, esquizofrénico, no es una estado natural ¿Qué tanto y hasta cuándo lo vamos a reintegrar?”. Y esa pregunta señores es la que da sentido a mis acciones, a mi trabajo, a mi relación, a mi familia, y a mi día a día a partir de ahora.

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