
Pareciera que el mundo y su humanidad se mueven
todos bajo las mismas reglas, desde el momento de la concepción la ley del más
fuerte parece ser una constante que impera. Imponer nuestras verdades como
únicas y universales, hacer que en todos los ámbitos de la vida se haga nuestra
voluntad sobre la de los demás, son un principio básico que sigue amenazante al
hombre y desde mi perspectiva lo condena a su infelicidad. No soy perfecto,
disto mucho de serlo, a mis próximos 26 años de vida cumplidos me siento más
incompleto que nunca, pero mas responsable y en esa dinámica mucho más libre
que al empezar este recorrido. Mis reglas son no creer en la suerte, entender
que somos animales que construimos realidad y que cada uno le da un sentido
relativo a la suya, creo como dice Kierkegaard que la verdad es la subjetividad, pero sobre todo creo
firmemente que eso le da una responsabilidad enorme al ser humano. Pienso que
la vida es una sucesión constante de casualidades, causas y consecuencias; que
no podemos crear una definición de Dios, porque es el único absoluto no
referido, así que debemos conformarnos con imágenes de el mismo, considero que
el error a sido darle a esas imágenes y a esos modelos la calidad de únicas y
verdaderas. Dios es para cada quién lo que quiera ser pero hoy estoy convencido
de que yo soy Dios y el paraíso es aquí en la tierra, y aunque la sentencia
suene soberbia, me pongo más humilde al creer también que todos somos Dios y es
por eso que no podemos seguir esperando a que una fuerza externa o milagrería
chatarra nos arregle los pedos de nuestra existencia. Alguna vez me
convencieron que con decretar las cosas estas ocurrían, hoy se que no basta
decretarlo, sigue actuar apasionadamente y con fe ciega para que la realidad
como la imaginamos suceda. Creo que fe no es sólo cuestión de religión y por lo
tanto tampoco puede estar peleada con la ciencia, creo que es la fe la que da
el “anima,” el ánimo al que sueña, al que investiga, al que pinta, al que reza,
porque la fe no tiene sentido sin una acción concreta y la acción no tiene
sentido sin fe. Palabras más, palabras menos, regreso al porque decir que un
simple mortal es Dios, pues porque eso me motiva a seguir conociendo mi
divinidad, mi vocación, mi poder y mi fuerza, y sólo así cobrar conciencia de
lo responsable que eso me hace de mi realidad, del bien común, de mis
semejantes, de mis cercanos de mis apartados, de mi cuerpo, de mis células y de
mi paso por este planeta. Creo que tiempo y espacio son métricas importantes
pero que nos limitan, es sólo la fe (creer) lo que nos permite ir más allá de
ellas, como lo demostró Einstein y toda su imaginaria Ciencia. Creo que
entender que la fuerza superior solo se manifiesta a través de uno, esto nos da
un pavor enorme porque de paso nos da toda la responsabilidad. Considero que el
amor es la manifestación más pura de esa fuerza, porque el amor es libre,
con-fiado, creo que “all you need is love” no se puede resumir en: “todo lo que
necesitas es una pareja que soporte tus neurosis, tus miedos y tus carencias”,
eso puede o no puede ser parte del proceso, pero no es el fin, el amor que se
necesita va más allá del “eros”, es más sublime. Estas y muchas creencias que
surgieron en estos 25 años, son y serán mis nuevas reglas, esos pilares que mi
humanidad me exige para no perderme en una realidad rebelada como peligrosa
donde al parecer se mueven y movemos todos bajo las mismas reglas, porque desde
el momento de la concepción la ley del más fuerte parece ser una constante que
impera. Aquí imponer nuestras verdades como únicas y universales, además de
hacer que en todos los ámbitos de la vida se haga nuestra voluntad sobre la de
los demás, pueden ser un principio básico que sigue amenazante al hombre y
desde mi perspectiva lo condenan a su infelicidad. Mi ley amar y servir, pero
diablos que cuesta un trabajo enorme, ser Dios, responsable de lo que me rodea
no es sencillo cuando 24 años creía que era un simple mortal y justo cuando
pienso en tirar la toalla y a pesar de todo el caos, llega Mozart con su obra
masónica: La Flauta Mágica y me da todos los argumentos para creer en estas
sentencias y en otras nuevas y en muchas más. FIN ?.
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