
Lluvia, lluvia que limpia, lluvia que arrasa que purifica y mata. Mañana ausente, llegó finalmente, después de girar muchas veces en cama y de mucho trabajo para conciliar el sueño, noticias, rumores, radio, habían muerto cincuenta caballos pura sangre ahogados. Definitivamente algo no estaba bien, ni lo estaría de ese día en adelante, esto era una simple advertencia.
1 comentario:
Hey!
no sabía que escribías...
;-)
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