
Como consecuencia de un ligero cambio climático se asoma una sombra de enfermedad respiratoria, hay insomnio y ansiedad, pero se aprovechan mejor las horas en vigilia. Una nube gris ha cubierto la ciudad completa y con ella se me anima el tiempo y el frío me arropa, me sorprendo buscando y extrañando su cuerpo, lejano no dice nada y yo me siento libre y lo agradezco. Vivaldi y Natalie Dessay decoran sus rutinas y las mías, de trabajo y disciplina, gimnasio, alimento, entretenimiento, Shakespeare y paz. Costó mucho trabajo llegar a este punto, mucho, sin frustración, sin arrepentimiento, todo luce perfecto y finalmente no duele, no asfixia. No hay nada malo desde adentro, porque así como llega el dolor de garganta y la congestión nasal, así de fácil me dejan. Noticias de amigos lejanos sellan un pacto y una promesa, toda esta armonía de charcos en el suelo pero sin tormentas me hacen sonreír aliviado, finalmente estoy perdiendo menos el tiempo.
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