
“Brutto” viene del italiano y significa feo, a nadie le gusta lo horrible, venimos de la necesidad de vivir la farsa y alimentarnos de lo bello aunque se cuelgue de delgados hilos, o sea la envoltura agradable para ser aceptados por los “demás”, o por nosotros mismos. Decimos que algo es brutal cuando daña y duele harto, cuando cala hondo, también algo es “bruto” cuando es “pendejo” y torpe, cuando no agrada pues. Recibo el mensaje al celular de mi amigo de tanto tiempo: Escucha a Martha, decía, (obvio a Martha Debayle) era día de introspección y nuestra sicóloga en turno hablaba de la honestidad brutal, sonrío e identifico el grito silencioso de aquel que conozco desde la secundaría, el cual me dice en pocas palabras que he sido un “brutto.” He dejado claro que ahora más que nunca se siente finalmente cómodo esto de vivir en el ruedo, en la cancha, y que uno no es tan “pendejo” para no identificar las reglas y saber que el comportamiento debe ser honesto pero también “oportuno”, es decir, mi honestidad más bruta no es para cualquiera, porque si bien es cierto que cada hombre puede albergar la condición humana en su integridad, no hay un solo país (y me imagino tampoco cultura, pareja, amigo, persona) que sea capaz de tolerar la complejidad de esta condición, y no lo digo yo lo encontramos en las notas de Alain de Botton, así que uno no pude ir por la vida siendo un “brutto” todo el tiempo y a todo momento y con todo mundo. Por otro lado uno cree o se imagina que podemos compartir con nuestros amigos opiniones que la gente en general tacharía de excesivamente cáusticas, lascivas, desesperadas, estúpidas, ingeniosas o vulnerables, y eso tampoco lo opino yo, vuelvo a uno de mis autores favoritos, nacido en Zurich. Sumemos las dos cosas que dice de Bottom. Pero que “pendejo” he sido, pensé en el segundo momento después de escuchar el programa de la Martha, dejé de hacer mi tarea y creí que todos estarían listos para aceptar el capítulo siguiente, la nueva temporada, con harto gusto, olvidé que muchos aún se aferran al mundo del tutifruti, al “all you need is love”, a la sicología y filosofía “dawsonscreekiana” que como ejemplo más “mierdero” tiene el intento “cutre” de una página que se llama al final del arco iris (tome usted lo mas cursi y “mierdero” que haya visto, imagínese diez niveles abajo y ahí encuentra este proyecto, por eso lo pongo de ejemplo), y gracias a ello tenemos “El Secreto” y a la misma “Martitha Debayle” y “Cuahtemoc Sánchez”, maldición, olvidé que a pesar de ser hermanos, muchos podemos ser lanzados a lados de la vida tan opuestos y a la vez tan similares que al final coincidimos en una sola cosa: sí he sido un brutto y fallé en aceptar como normales las características de quienes me han acompañado durante tanto tiempo. Así que debo aceptar la mentira piadosa para escaparme del festejo de aquella que me acompañó en los mejores momentos de mi vida universitaria, debo ser lo suficientemente amable como para considerar normal esas ganas locas de que el mundo siga bonito y por eso tengo que evitar la confrontación a través de "las mentiritas". Fui tan “brutto” que dejé de aceptar el tutifruti, el “all you need is love” y el etcétera, y olvide que al final debo hacerlo porque no tiene nada de malo, de ahí vengo también, así fui programado y luego de pensarlo un poco entiendes que el “absoluto” se salta toda esta mierda y aunque es la que nos hace ser quienes somos, bruttos o de tutifruti, esos detalles logran que la amistad sea más fuerte, porque no nos juzgamos mutuamente, no perdemos el tiempo con esas simplezas, juzgar nos haría tan “pendejos” como para creer que yo soy mejor ser humano que el otro y eso se llama soberbia, fui un “brutto” al lucir como si pecara de ella o soy “brutto”cuando peco de ella, en eso estamos de acuerdo. Al final nos amamos tal cual somos y podemos tomar el teléfono y después de unos días de trabajo agitado, festejos largos que iniciaron el lunes, luego del evento con aquél "so my type", después de reencontrarme finalmente con aquél hermoso que andaba acupado, luego de platicas que dan gusto con mi madre en un digno lugar como es el ya famoso Café Tacuba, y donde “oportunamente” e incómodamente un extranjero de la mesa de al lado se lanzó cínicamente; pues al final me puedo topar con mi amigo de años y el amigo que llegó después y les sigo el juego, por eso soy su amigo, así que dejo de lucir soberbio, ya entendí que con ellos no puedo, ni puedo ser un brutal honesto o un honesto bruto, pero no por eso dejamos de sentir el lazo, el de las charlas risueñas, la vibra tutifruti que nos invade junto a la “chela”, a veces deseo volver a ser así todo el tiempo creer de verdad “all you need is love”, pero egoístamente a veces quisiera más fuerte que ellos entendieran que ser “brutto” en este mundo no tiene porque ser un caos completo, no reparo mucho tiempo en ello, ya he explicado el por qué, además Mónica Naranjo hace su aparición y los tres cantamos a coro, estamos listos para el fin de semana cursi que se avecina, pienso, esto es amistad y no “mamadas”, he dicho.
1 comentario:
y eso de la honestidad nos llevará mucho tiempo platicarla, desmembrarla y entenderla, porque eso de vivir como que no queriendo que todo sea bonito pos tampoco, la mesa está puesta---
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