31.7.09

Da' Horses 5 (La Avalancha)

Agua, agua por todas partes, paredes inmensas que dejaban ver ballenas y corales fluorescentes. El pasillo enorme trazado frente a mí, era caprichoso y al final oscuro, frío, tenebroso. Adelante, volaba ligero el cuervo de la voz profunda y la mirada ausente. A mis espaldas, el pegaso colorado y el unicornio azul tropezaban con la grava suelta del piso, poco apoco se fueron acostumbrando a la textura de las rocas debajo de sus pesuñas desnudas. Yo iba vomitando charcos de sangre y cada gota derramada formaba una palabra en un idioma que no alcance a entender. No me di cuenta de donde apareció esa serpiente que lamía a su antojo los coagulados charcos y amenazaba con morder a los dos equinos que me acompañaban. El caballero negro graznó: “Ignórala”. Pero la mayor parte de mí no le hizo caso, como un arco reflejo mi cuerpo soltó una patada y fue cuando furiosa la criatura rastrera conjuró su maldición, los muros de agua cayeron sobre mí, en ese instante perdí mi diario y entre los dedos se escurrió mi memoria.

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