Personal On Demand, es la lógica de estos días nuestros, para la comunicación, para la vida entera, lo queremos todo, porque sabemos que podemos tener control de todo ello, muchas veces es un simple ilusión pero lo cierto es que ahora nos percibimos no sólo como consumidores si no prosumidores de lo que nos rodea, no basta con proyectarlo, tenerlo, necesito participar, cuestionarlo, elegirlo, diseñarlo, debatirlo, construirlo y eso genera una expectativa más grande, por ello eso de que la decepción sea mayor, y no es sólo que la decepción sea mayor, sino que nos decepcionamos más seguido y de más cosas. Esta es la influencia de Gilles Lipovetsky en lo ocurrido este fin de semana en el que arranca el Diplomado con los Jesuitas de la Ibero (lo de la Ibero siempre se incluye porque “a según” da más caché), pues en el diseño de el mismo entendimos que para una formación en el joven y para trabajar en la conciencia de uno mismo, es el primer paso: entender los referentes que construyen nuestras identidades actualmente, y sobre eso armé toda una ponencia que se convierte oficialmente en la primera clase que doy como un profesional de la comunicación y por la cual al final me quedo orgulloso. “La sociedad de la decepción” es una entrevista hecha a este filosofo y sociólogo francés ( Lipovetsky) y la cual he abordado con dedicación por todo lo que representa, en una lógica donde todo lo quiero a mi medida y demanda, pareciera que se simplificarían las cosas, no se impondría nada y seríamos más libres, pero resulta que eso nos ha convertido en una sociedad de la decepción, curioso. Concluyo que en cuestiones de tecnología se nos ha presentado la oportunidad de manifestar, construir y transforma a nuestro antojo, desde una página, un blog o el play list de nuestro reproductor de música, para tener una “vida a la carta” pero debemos entender y no satanizar, el hecho de que estamos entrando a una lógica nueva, un lenguaje que no hemos podido dominar, un “Cisne Negro” que nos cambió a todos el paradigma, fuerte nos movió el suelo y el cual ahora no sabemos aún utilizar, no sólo para leer de él, no solo para escribir en él, sino para cantar con él y digo cantar (parafraseando a otro profesor de la Anáhuac que también dio una ponencia sobre el tema) porque implica: verdad, bondad y belleza.

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