8.9.09

25.41 LIVING (IN A BRAND NEW DAY)

Estaba finalmente en el “Nuevo Living” con mis “hermanitos roomies” y atinadamente en el salón electrónico aparecieron muchas canciones que no escuchaba desde aquel primer semestre de 2009 cuando me dio por visitar los “afters” y las fiestas electrónicas de Karmabeat y demás productores, en un grito desesperado por exorcizar las incongruencias que la vida misma me ponía enfrente por esos días, muy en plan austero porque no soy fanático del circuito, pero me reconozco como uno de tantos que se la pasa “soundtrackeando” su existencia, es decir, encontrándole canciones que le queden perfecto a ciertos episodios de la vida. De esos días del primer semestre, me quedaba el rush del MDMA para el día siguiente, el consumo paralelo de marihuana me bajaba el ánimo y las defensas, pero me quedaba también por una semana con el beat de la canción que sonará en el momento que estallara la sustancia ingerida en el sistema y ahora, en el Living, algunos de esos tracks le daban ánimo a la pista donde me encontraba bailoteando. Antes, por la tarde se me ocurrió que de las pocas cosas que me gustan harto y casi no hago con mi wey, es “danzoterapear” un buen rato, así que decidí hacerme de un par de boletos para la “White Party” versión 7 y de paso celebrar 7 de meses de una relación “abierta”, estable, que más que “abierta” prefiero llamar “congruente”, con un ser maravilloso que tuve bien encontrar cuando menos estaba buscando. Así que volviendo al Living ya por la nocturna, con varias copas encima y un ánimo impresionante que se intensificó con la compañía y la anécdota de empezar los festejos de despedida, puesto que a finales de mes abandono el departamento que comparto con dos de mis mejores amigos, de pronto se escucha: I wanna feel emotions... I wanna wrap you in my arms…and I believe you hold me, … forever stay here by your side… Y yo con mis dos mejores amigos volado, sintiendo el beat, pude ver imágenes de mi wey ensayando en su casa, y mías levantándome temprano dándole al Diplomado con hartas ganas, y lo mismo a la producción y al trabajo, y pude sentir su compañía en casa, y cómo emocionado me habla de Mozart y yo de Julie Taymor y como nos emocionamos en espera de la retransmisión del MET de la Flauta Mágica, en alemán Die Zauberflöte, y escuchamos un par de arias, poniéndole especial atención a la de el personaje de Sarastro que le encanta y luego comemos queso mientras nos vemos la Frida de la Hayek que vale la pena porque la dirigió la Taymor, poniéndole especial atención a la escena del accidente que me encanta, aquí la coincidencia es que es la Taymor la que está encargada de la producción de este montaje de la Flauta Mágica para el MET, y pienso “chales” como es hermosa la vida, nuestro mundos tan distintos unidos así de pronto, y pienso en que será precisamente el fin de semana que iremos al Auditorio Nacional a ver, como en el cine, la última ópera que escribiera Mozart, el mismo fin de semana en el que dejaré el departamento y a mis grandes amigos, para volver a casa. Y así en mis visiones pude ver cuando emocionado le explicaba a quién escucharíamos cantar en la fiesta blanca, de paso le dediqué algunos versos: I feel so strong.. I feel brand new.. and I can give my all to you. Pude ver ese viaje rumbo al VD+ con ese ping-pong que era nuestra charla y donde sonreíamos y disfrutábamos nuestras miradas, y yo volado en el Living pude ver como el asistía a un concurso de Ópera , mientras yo producía la parafernalia de las emocionantes carreras de caballos en el Hipódromo de las Américas, y abro los ojos y me sonríe un wey musculoso de los que ahí abundan y me sonríe una hermosa chica que cantaba conmigo a coro (dicen que el amor y el dinero son dos cosas que se notan y no se ocultan) : You show me, You love me, You show me, You love me. Y todo estalla de pronto y me miro con él en la azotea de el edificio de mi departamento, mientras canta la canción que le compuso el sol a la luna y siento como somos sol pero también somos lunas, que emiten luz, pero que también reflejan la del otro y es reciproco y es intenso y veo esa mañana desayunando en Coyo, y finalmente, como en uno de eso montajes de películas románticas, de brincotear en el Living, el editor que armo este episodio, pasa a la escena en la que a la mitad de otra pista de baile, la misma Lorena Simpson, que segundos antes estaba cantando en el escenario, queda suspendida con ayuda de una grúa a unos escaso centímetros de nuestros sorprendidos ojos y pareciera que nos dedicará: “living in a brand new daaaaay!” (Al buen L.A.H., porque te amo y cada minuto a tu lado, vale y valdrá siempre la pena, es mágico)

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