
Una
parte principal del diplomado este fin de semana fue ver “Equus” la película
basada en la ya trascendente obra de teatro que hace poco dio mucho de que
hablar en Inglaterra pues fue protagonizada por el mismo actor que interpreta
al señorito: “Harry Potter”. Ante la fuerza del filme uno se agobia y en mi
caso también se emociona al encontrar respuestas a muchas cuestiones hechas
respecto al comportamiento humano. No doy detalles para que cada quién la
disfrute a su manera pero acepto que pasó a mi Top y lo que en conclusiones
nace me motiva a darle fuerza mi proyecto de vida siguiente, proyecto de
disfrutar estos últimos días en el departamento con mis grandes amigos,
proyecto de empezar esta semana a conocer con mi wey todos eso lugares y
rincones que ya proyectamos en un austero esquema, pero que le daremos detalle
cuando el casi, casi episodio final nos alcance, agotado después de una hermoso
día en el Tepeyac, ahora frente a este monitor estoy a instantes de empezar a empacar
las cosas que me llevaré de vuelta a lo que por 23 años fue mi hogar, y aunque
por la incertidumbre la pasión esté un poco en pausa, me motiva ver aquella que
nace de las palabras de mi wey cuando nos enfrentamos a un “pastiche” Barroco,
o una obra conceptual arquitectónica, el saber que finalmente hay una fuerza
interna que hace mucho no creí sentir y que más allá de los planes personales
me hace visualizar un crecimiento descomunal, y en mejor medida porque estoy
acompañado de un ser especial, todo ello me da fuerza para empezar este
trayecto de nuevo, pues me siento orgulloso de estar al lado de quién al
momento de despedirse me dice deletreando vía mensajes: T-E-A-M-O-Monstruo. Es
cuando entiendes porque es mejor perderse en la pasión que perderla a ella y te
dejas caer y te dejas llevar y sueñas, y vives y sueñas.
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