
Kierkegaard afirma que es mejor
perderse en la pasión que perder la pasión, y como su fanssss debo admitir que
estoy de acuerdo con la sentencia, sin embargo, cuando la pasión se fragmenta y
el oscuro carruaje que es conducido por esos hermosos caballos llega a una
encrucijada uno debe darse unos momentos para reflexionar, discernir, decidir y
transformar. El asunto es que justo hoy me explota el corazón de emoción otra vez,
pero cosa curiosa, es hoy también cuando quién pensaba era mi arma más letal
contra este mundo tan mierda, ha decidido que no quiere seguir a mi lado, así
sin advertencia, ha decidido por ambos que vale más la decepción de un día que todos
los proyectos que confabulábamos juntos para el futuro, vale más la practicidad
y el realismo cuando fue él quién me enseñó a soñar de nuevo y a pensar que lo
inalcanzable se puede realizar. Si de inicio la pasión se había fragmentado y
los caballos no avanzaban porque se enfrentaban a una nueva temporada, es cruel
tener que cerrar un ciclo hermoso en lugar de seguir viviendo del poder que da
la vida misma. No hay más muerte, no siento agobio, ni soledad, sólo vida,
siento la fuerza del viento explotando en mis alas haciendo que me eleve lejos,
queriendo ser una “chingonería” para el resto de mi existencia, y quién sabe
tal vez un día volvamos a volar juntos, tal vez no, pero si no te amara tanto
te obligaría a quedarte, pero quiero confiar entonces que el dolor que ahora
siento vale la pena, porque se que sigues el decreto que me enseñaste: “Ama y
Haz lo que Quieras.” Y sonó convincente la última vez que se dijo después del
tercer “Chau” y eso me obliga, me motiva, me empuja a hacer lo mismo, dejarte
ir y seguir existiendo, aunque a quién quiero engañar, muy en el fondo me estoy
muriendo y aún no entiendo como puedo
empezar a luchar por ti y por mi, de nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario